Cecilia Bákula
Peruanidad: identidad, unidad y pertenencia
La síntesis de nuestra historia y cultura mestiza
El término “peruanidad”, acuñado y asumido por Víctor Andrés Belaúnde lo entendemos como la expresión de un sentimiento de pertenencia y apropiación de lo nuestro, de lo que nos define, caracteriza y compromete en tanto somos actores y herederos de una misma creación histórica, social y cultural. No obstante ello, esa Peruanidad pareciera ser hoy una realidad de poca valía pues muchos se esmeran en hacernos ver lo negativo, lo que desune, lo que separa, lo que destruye, lo que nos hace ver menos ligados a esa realidad.
Quizá es necesario señalar que aquello que en 1928 alarmaba y dolía a Mariátegui, cuyas ideas quedaron plasmadas, principalmente en sus 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, fueron en mucho, las mismas que motivaron la reflexión de Belaúnde pues cuando publica en 1943 su libro titulado Peruanidad, quiso no solo mostrarnos la realidad de nuestra historia y esencia. Él entendió que la peruanidad, asumida como la unión de voluntades y el sentimiento de sabernos uno, herederos y actores de grandeza actual y milenaria, sería el escalón, la catapulta, para superar las diferencias culturales, nos permitiría construir visible y potentemente la gran nación que en realidad somos y que no nos atrevemos a consolidar.
Hoy sigue siendo urgente el llamado a reconocer, valorar y actualizar esa esencia de peruanidad, pues no podemos mantener la ceguera ante la distancia y no poca rivalidad que, forzada y construida con fines políticos peligrosos, pretende afianzar el quiebre de unidad, indispensable, entre todos los peruanos, todas las regiones, todas las sangres.
Uno no es mejor que otro, ni mayor ni menor, ni grande ni pequeño. Cada peruano, proveniente de la región de que provenga es integrante de esta gran Nación y en ella, cada ciudadano, cada milímetro de territorio, cada gota de agua, cada letra escrita, cada nota cantada o bailada es fundamental para entendernos y construir el futuro conjunto que urge. En cada uno de nosotros, también en los que nos precedieron, vive y vivió la síntesis de nuestra cultura mestiza, de nuestra Peruanidad que se va construyendo día a día, para dejar una herencia para los que vendrán por lo que es indispensable tomar conciencia de la responsabilidad de los de hoy y no dejarnos apabullar por los que quieren desunirnos, por los que desean el fracaso del Perú que, lamentablemente, en mucho se ha dejado llevar por la perniciosa hamaca de la posmodernidad, de las ideologías, de los valores fatuos, logrando tan solo que nos vemos muchas veces enfrentados como que si no nos conociéramos, como si fuéramos de bandos distintos, de culturas opuestas, de futuro diferente.
Entender el concepto de peruanidad permite, también, tener un eje de acción y reacción que puede lograr encauzar hasta nuestras frustraciones y ser la palanca para entender el futuro con esperanza. La peruanidad es más que una emoción, más que una entelequia, es una necesidad y ha de ser un objetivo común.
En ese sentido, el mestizaje, en tanto fusión/unión/creación se comprende como un valor, como un resultado positivo de la multiculturalidad si lo englobamos y entendemos desde la perspectiva que nos permita no solo identificar nuestros orígenes. Y que, al mismo tiempo, nos descubre una manera diferente, y rica de ser y que es el aporte de cada una de las partes de esa peruanidad, que es una realidad que puede dar sentido y sustento a la urgente unidad nacional.
Nuestro país y lo vemos día a día, está siendo amenazado, grotescamente amenazado por fuerzas a veces muy visibles y otras muy interesadas y ocultas que actúan para impedir nuestro triunfo como Nación. Quisieran pulverizar nuestra capacidad de ser uno. Otras experiencias en el continente nos permiten afirmar que esa es una realidad, la intencionalidad de algunos que actúan para destruir la posibilidad de un futuro común y debemos reconocer que, en mucho, nos hemos dejado inocular por el microbio del globalismo, de las ideologías, del desamor, de esa modernidad que no moderniza y que nos impide vernos con dignidad y orgullo en nuestro propio reflejo nacional.
El futuro del país no se centrará solo en obras, ni solo en leyes ni mucho menos en meras buenas intenciones. El futuro al que tenemos derecho solo se logrará en la unión de esa extraña y hermosa riqueza que proviene del oriente amazónico, de los vigorosos Andes y del mar. Al Perú, en su infinita diversidad hay que amarlo, conocerlo y respetarlo y actuar con una tendencia poderosa hacia el afianzamiento de la Peruanidad, como una manera de ser, entender y pensar, aun en las diferencias. Actuar así es una obligación para el actual gobierno, una posibilidad de asegurar el éxito de su gestión y una obligación para con el peruano de hoy y el peruano del futuro.
















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