Renatto Bautista
Los bisnietos históricos se enfrentan
En 1931 Sánchez Cerro y el APRA tuvieron un violento choque
Con los bisnietos históricos del título me refiero al viejo conflicto político peruano que nació de la cuestionada elección presidencial del año 1931 entre el APRA liderada por Víctor Raúl Haya de la Torre vs la extinta Unión Revolucionaria dirigida por el militar Luis Sánchez Cerro.
Me permito un paréntesis histórico: ¿quiénes fueron los electores en aquella lid electoral? De acuerdo al Estatuto Electoral de 1931 (Decreto Ley N° 717) solo podían votar los varones mayores de 21 años que sabían leer y escribir o si eran mayores de 18 años, pero estaban casados de acuerdo al derecho civil. Es decir, los analfabetos y las mujeres estaban excluidos de ejercer derechos políticos. ¡Qué barbaridad!
Volviendo con el enfrentamiento político peruano de 1931 que fue muy violento por parte del militar Sánchez Cerro contra el aprismo podemos determinar lo siguiente:
Los electores apristas fueron los trabajadores agrícolas de la costa norte peruana, una clase media empobrecida tras el largo régimen de Leguía, académicos, universitarios y trabajadores urbanos sindicalizados mientras que los electores del militar antes mencionado fueron los sectores urbanos populares, obreros no sindicalizados, los terratenientes y grupos de poder económico, clases media alta y sectores profesionales conservadores. Aquí vemos una clara dicotomía electoral que se mantiene hasta el día de hoy en los bisnietos de estos electores.
Mientras, en su mayoría, los bisnietos de los electores apristas mantienen una clara actitud anti comunista, los segundos son defensores de lo que aquí se denomina “progresismo” o mejor dicho de ese ceviche con mango que representa este “socialismo cultural”, por ejemplo: Tal vez un muchacho bien intencionado que defiende la agenda LGTB, pero defiende la creación del denominado Estado palestino, sabiendo que los grupos terroristas, adscrito a esta causa, aborrecen la sodomía. ¡Qué tal incoherencia! Eso y más sucede cuando no se diferencia bien entre aliados y enemigos, pero lo llamativo de la mayoría de bisnietos de electores del militar Sánchez Cerro es ese patrón electoral de un complejo de inferioridad notorio, mientras sus antecesores sanguíneos votaron por un candidato respaldado por los grandes grupos económicos, hoy por ese mismo complejo, terminan siendo funcionales a lo que hoy en el Perú se denomina a la izquierda caviar, esos aristócratas que aparentemente abanderan causas de reivindicación política, pero que siguiendo la inmortal novela “El Gatopardo”, solo lo hacen para mantener sus derechos de clase, con esa frase tan fría “si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie.”
Indudablemente, los bisnietos de los electores de la Unión Revolucionaria no se dan cuenta que siguen ese patrón de ser funcionales a los grupos de poder, sus antecesores familiares de hace 95 años eran obsecuentes con los hacendados y los dueños del periódico más antiguo del Perú, mientras los del 2026 son funcionales a los bisnietos de los ricachones de 1931. ¡Indudablemente hay situaciones que no cambian en la genética política!
















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