Manuel Gago
Imposición de mandiles
La responsabilidad social de la universidad privada
El pasado jueves 10 de setiembre, en una ceremonia muy emotiva realizada en la universidad San Ignacio de Loyola (USIL), se dio inicio a las actividades académicas de la Facultad de Medicina Humana. Al acto tradicional, también denominado Ceremonia de investidura, acudieron los nuevos estudiantes de la facultad acompañados de sus padres, familiares y mentores. Como se esperaba, las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de las principales autoridades del centro superior de estudios.
La doctora María Saravia, directora de la carrera de Medicina Humana, puso énfasis en la importancia del esfuerzo académico. Pidió a los estudiantes no rendirse a las dificultades, cansancio y exámenes difíciles. “El mandil representa esfuerzo”, señaló, y exhortó a ser curiosos y personas con valores. “El talento abre puertas y la disciplina las mantiene abiertas”, aseguró agregando que un buen médico posee conocimiento y ciencia pero, sobre todo, carácter y humanidad para servir.
Por su lado, el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, doctor Ernesto Bancalari, sostuvo que la medicina evoluciona constantemente, siendo su objetivo vencer a la muerte: “Siempre hay algo que hacer con el paciente y eso hace un buen médico sin rendirse”. Las palabras finales las ofreció el rector de la universidad, doctor Jorge Talavera: “La bata blanca es símbolo de responsabilidad. El paciente espera ser atendido con respeto y espera ser escuchado y comprendido”. También instó a los estudiantes a prepararse para enfrentar los desafíos de la medicina. la palabra “disciplina” fue constantemente repetida: sin disciplina y orden cualquier talento es desperdiciado.
Es oportuno valorar la importancia de la universidad privada en el desarrollo nacional. La gran transformación de la educación superior surge en noviembre de 1996, durante la gestión de Alberto Fujimori. Por el DL N° 882 la inversión privada en la educación superior está garantizada. La idea es modernizar y ampliar la oferta educativa, y poner la enseñanza en niveles internacionales. Por la inversión privada miles de familias peruanas envían a sus hijos a la universidad. El resultado es conocido: en el interior, en las zonas mineras y agroindustriales, surge la nueva clase media rural, siendo el aporte de Beca 18 bastante significativo. La universidad privada es el crisol de todas las culturas, pensamientos, costumbres y creencias de la sociedad. En ambientes homogéneos y con ideales de superación, ocupados por personas distintas, la lucha de clases está vencida, es el principal paso para la auténtica unidad nacional.
La inversión privada largamente cubre la ausencia del Estado. Según el informe Impacto de la educación superior universitaria privada en el Perú, realizado por Apoyo Consultoría, siete de diez estudiantes de universidades privadas proceden de los niveles socioeconómicos C, D y E. Este resultado rompe la creencia de que las universidades privadas son exclusivas para los pudientes y fortalece el esfuerzo emprendido por padres, mentores, Beca 18, becas universitarias y distintas ofertas financieras destinadas a la formación superior.
La educación superior no es un privilegio sino una oportunidad sustentada en la responsabilidad social en un mundo cada vez más inclinado por los vicios en lugar de las virtudes.
















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