Erick Flores
El credo de la mentira
Mentir y negar la evidencia es un arte para los políticos de izquierda
Poco más de un mes ha pasado desde la captura del criminal Nicolás Maduro y la caída del principal financista de los regímenes criminales más sangrientos en el mundo, y parece que la predicción que hiciera el analista estadounidense Marc Thiessen, el mes pasado, estaría muy cerca de volverse realidad. Recordemos que sus palabras fueron que antes de terminar su mandato, el presidente de los Estados Unidos, Donal Trump, visitaría un Irán libre, una Habana libre y una Caracas libre. Al haber terminado con la narco-dictadura venezolana en primer lugar, tanto Cuba como Irán (y el resto de sus socios como Rusia y China), van a tener muchos problemas para seguir sosteniendo a cada uno de sus regímenes porque el caño se ha cerrado oficialmente.
El proceso en Irán es natural que sea un tanto más complicado de resolver porque hablamos de un fenómeno que no sólo es político e ideológico, sino que tiene un componente cultural que impide tomar las mismas acciones que se tomaron en Venezuela. Sin embargo, el caso de Cuba sí resulta paradójico porque cuando el petróleo venezolano dejó de financiar los gastos de la clase dirigente en la isla, de pronto una de las mentiras más repetidas en la historia de la humanidad, el mito del bloqueo económico que la isla venía sufriendo por parte de los Estados Unidos desde 1959, se ha caído como un castillo de naipes.
Claudia Sheinbaum, Presidenta de México bastante conocida por sus declaraciones partidarias en favor del socialismo cubano, ha dicho públicamente que Cuba siempre ha tenido relaciones comerciales con varios países en el mundo. A la par de ella, varias figuras políticas de relevancia para la izquierda, han cambiado el sentido de su discurso clásico y ya no hablan de un bloqueo de más de 60 años sino de uno que hoy viene ejecutando el gobierno de Trump y que está “matando” al pueblo cubano. Curiosa la lógica porque siendo sinceros con los datos, el que ha venido asfixiando a la gente a punta de hostigamiento, persecución y balas, ha sido la dictadura cubana.
Mentir y negar la evidencia es un arte para esta gente, no olvidemos que el chavismo, durante el tiempo en el que ha estado gobernando, siempre ha negado el Helicoide, el famoso centro de torturas donde el régimen apresó a cientos de sus opositores; sin embargo, tras la caída de Maduro, los presos políticos han venido siendo liberados en forma progresiva. Otra de las mentiras más famosas que podemos recordar del chavismo en Venezuela, es esa imagen de enemigos irreconciliables de la riqueza y los empresarios, Maduro decía que la herencia de su comandante, siempre ha sido esa disposición moral de preferir el bienestar de su pueblo antes de su interés personal, curiosa lógica que entra en contradicción con la realidad porque Suiza, tras la captura de Maduro, ha congelado las cuentas de Maduro, su esposa, sus hijos, sus familiares cercanos y un grupo de funcionarios allegados a él.
La casuística se repite si revisamos casos como el de Cristina Fernández, Evo Morales, Lula da Silva, Michelle Bachelet, y un largo etcétera de dirigentes defensores del socialismo en la región que, con base en un discurso populista que hablaba del pueblo y su lucha interminable por liberarse de la opresión del imperio, de los yankees, de las grandes empresas, etc. (se cambia al enemigo según la coyuntura); se han convertido en los nuevos millonarios de América Latina. Es el negocio perfecto, presentarse como el buen samaritano que se preocupa del bienestar del prójimo pero muy bien preparado para hacer lo que sea con tal de conseguir resolver sus vidas y la de sus familias.
Y no es que el socialismo haya sido otra cosa antes de estos señores. Después de todo, esta es la condición sine qua non para ser socialista y defender las ideas que más hambre y muerte han generado en el mundo: ser o muy ignorante o muy perverso. Y es evidente que todas estas personas que han conseguido vivir de las mieles del capitalismo usando el discurso socialista, tontos no son.
















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