Antero Flores-Araoz

Chancay y la soberanía nacional

El suelo está parejo y no hay motivo para sobresaltos

Chancay y la soberanía nacional
Antero Flores-Araoz
17 de febrero del 2026

 

En relación con una sentencia de Primera Instancia, relacionada con un proceso judicial interpuesto por la operadora del novísimo puerto de Chancay –esto es, Cosco Shipping– respecto a las facultades y atribuciones de Ositran en dicho puerto, se ha armado un vocinglero internacional y también doméstico.

Mientras los Estados Unidos de América, a través de sus representantes expresan sus resquemores por la presencia de China en el Puerto de Chancay y la supuesta afectación de la soberanía peruana, las autoridades de China manifiestan su desazón por la intemperancia norteamericana. El resultado es que el Perú se encuentra en el centro de los dichos y entredichos de las actuales dos mayores potencias del mundo.

Lo cierto es que el Perú es un país amigable a la recepción de inversión extranjera, provenga de donde provenga, siempre que se cumpla con la normatividad de nuestro país. Es conveniente recordar que tanto la inversión nacional como la foránea son generadoras de puestos de trabajo y ellos a su vez generan bienestar.

Dentro del país se han armado dos bandos: por un lado, los que ven con preocupación la presencia china en nuestro país; y por otro lado, sobre todo en Chancay, los que la ven como una ventana de oportunidad para que Chancay no solo sea puerto de gran actividad, sino que lleve a la localidad de Chancay a convertirse en un hub empresarial y multipropósito que genere desarrollo y emprendimientos, lo que engrandece a todo el país.

Ahora bien, con Ositran o sin Ositran en el puerto de Chancay, en ninguna de esas dos situaciones el Perú pierde un ápice de su soberanía como se ha manifestado por algunas personas y medios de expresión.

En efecto, nuestra Constitución en su artículo 43 determina que “La República del Perú es democrática, social, independiente y soberana”, agregando “El Estado es uno e indivisible”.

Sea dicha la verdad, todos y principalmente en los medios hablan de la “soberanía”; pero si preguntásemos ¿qué es ella?, pocos darían una respuesta correcta y verosímil.

Si los jóvenes, fieles a su dicho de que “Google todo lo sabe” recurren a tal aplicativo encontrarían que soberanía es el poder político supremo que corresponde a un Estado independiente. También se informarían de que es el ejercicio de la autoridad en un determinado territorio, e igualmente el poder con competencia total.

Si es que quisiésemos ponernos exquisitos, recurriríamos al diccionario de Bobbio y Matteucci, quienes definen la soberanía como el “poder de mando en última instancia en una sociedad política … el poder político”

Rodrigo Borja, en su “Enciclopedia de la Política” nos dice que soberanía “Es la facultad del Estado para autoobligarse y autodeterminarse, esto es, conducirse sin obedecer a poderes ni autoridades ajenos a los suyos … Este poder no tiene su fuente en el exterior, sino que es un poder inmanente, que nace y desenvuelve en el interior del Estado”.

En el Perú y en el siglo XIX, Francisco García Calderón en su Diccionario Jurídico expresó sobre la soberanía, que “Es el derecho que una nación tiene de gobernarse a sí misma, constituyendo la autoridad que ha de dirigirla y dando las leyes o reglas a que han de someterse”

Insistimos, el Puerto de Chancay está en territorio peruano y dentro de nuestro dominio marítimo, por lo que no hay afectación a nuestra soberanía, insistimos con o sin Ositran. 

Por lo demás la inversión en el puerto de Chancay es mixta, tanto en lo que se refiere a los capitales invertidos que son de origen chino y también peruano, los primeros públicos y los segundos privados. Adicionalmente el puerto cuenta con todos los permisos gubernamentales nacionales, sus trabajadores bajo el régimen de los trabajadores privados del Perú, la Aduana para el pago de los derechos arancelarios es la peruana, el impuesto a la renta por las utilidades del operador portuario se pagan a la SUNAT, las diferencias se someten al Poder Judicial del Perú, tan es así que Cosco Shipping interpuso su demanda ante nuestros tribunales.

Como es fácil advertir, el suelo está parejo y de más están los saltos y sobresaltos. De lo que sí debemos preocuparnos es de que las autoridades peruanas cumplan con sus obligaciones y deberes, pues pese a que el puerto mencionado ya tiene más de un año en funciones, hasta ahora no se cuenta con el Plan de Desarrollo Urbano para Chancay, tampoco se ha definido el diseño de la carretera de circunvalación, ni se ha reconstruido el puente caído para llegar a tal localidad ni se ha edificado su nueva comisaría entre tantos asuntos pendientes, todo ello pese al excelente desempeño del alcalde, regidores y funcionarios de su Municipalidad.

Antero Flores-Araoz
17 de febrero del 2026

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