Antero Flores-Araoz
El Perú en el mundo
Tanto EE.UU. como China tienen grandes intereses en en el Perú
Después de la Segunda Guerra Mundial, las naciones más importantes del mundo, tanto por su poderío económico como bélico, eran los Estados Unidos de América (EE.UU.) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), estando el Perú, al igual que los demás países de América, bajo la protección, no disimulada del país del Norte, con sus aliados de Europa Occidental. Como vemos, el mundo era bipolar.
Cuando cae por desmembración la URSS, y parte de ella se convierte en la Federación Rusa, la importancia de esta última y su poder es muchísimo menor, quedando EE.UU. con un enorme poderío, y en todas las áreas, pasando el mundo de una situación bipolar a unipolar.
En esos tiempos China crece y adquiere gran importancia, no solamente económica sino también comercial y bélica, pues a diferencia de la URSS planificó su desarrollo silenciosa y eficientemente, ya que esta última –con su Glasnost y la Perestroika– lo puso en la vidriera mundial, que conoció sus cartas en el juego internacional.
El crecimiento de China volvió a convertir el poderío mundial en bipolar, porque hoy lo disputan EE.UU. y China. Pero EE.UU. descuidó a sus otros aliados de América, y tal desentendimiento permitió que China ingrese con fuerza en inversiones en los países al sur de EE.UU., especialmente en temas energéticos, mineros, portuarios (léase Chancay) y muchos otros.
Cuando EE.UU. despierta de su sopor, gracias al actual gobierno de Donald Trump, trata de recuperar posiciones y trata de convertirse nuevamente en el gran sheriff del hemisferio, dejando algo de lado a Europa Occidental, que tendrá que bailar con su propio pañuelo. El carácter de sheriff lo hemos percibido en su actuación en Venezuela, haciendo añicos el Derecho Internacional, a lo cual se añade las amenazas a Cuba y su reciente entendimiento con Colombia para la lucha contra el narcotráfico. Y en los hechos, con su importante flota en el Caribe que hunde a las embarcaciones que se supone transportan drogas.
Los Estados Unidos de América ahora nos matricula como Aliado Mayor fuera de la OTAN, dará importante asistencia técnica para la nueva Base Naval del Callao, nos recuperaría como país dependiente de sus suministros bélicos defensivos-disuasivos, como son las actuales tratativas para la renovación del equipamiento de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), pero además fortaleciendo nuestro Tratado de Libre Comercio con ellos, ya que hemos recibido un trato preferente en sus decisiones unilaterales de aranceles.
La realidad es que estamos frente a dos poderosísimas naciones con intereses en el Perú, en que nuestra diplomacia tendrá que hacer malabares, para que las relaciones con cualquiera de dichas potencias, no genere resquemores a la otra, máximo que hoy por hoy nuestro principal socio comercial es China, habiendo dejado de ver a sus nacionales como el bodeguero de la esquina o el emprendedor gastronómico en los tan socorridos chifas.
Además, tenemos que recuperar relaciones internacionales normales con México, que tiene considerables inversiones en el Perú y, con Colombia, hacer control de daños por acciones del “Gallo” Zamora, también convenir con Brasil el trazo del ferrocarril interoceánico. Igualmente, entendernos con la OEA para los cambios requeridos en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y en los mecanismos de ayuda mutua.
Tenemos una larga lista de pendientes, pero felizmente contamos con una Cancillería y Ministro de Relaciones Exteriores, de reconocida capacidad.
















COMENTARIOS