El milagro agroexportador en el Perú, a nuestro entender, deber...
El gas natural es uno de los pilares de la matriz energética peruana: representa alrededor del 40% del consumo energético del país, beneficiando a más de 2.5 millones de peruanos. Su importancia también es fiscal, pues entre enero y julio de 2026 el Estado recaudó regalías por US$ 377.89 millones. Dentro de este esquema, Camisea ocupa un rol central. Conforme al estudio “Aportes económicos de Camisea al Perú”, desde su puesta en marcha, en 2004, ha producido el 96% del gas natural del país y ha contribuido aproximadamente con S/ 198,000 millones —de forma directa e indirecta—; es decir, un aporte total de alrededor del 2% del PBI.
Los beneficios de nuestro sistema de concesiones también se evidencian directamente en el plano regional, particularmente en Cusco, donde se concentra la explotación de Camisea. En más de veinte años, Cusco ha recibido cerca de S/ 36,000 millones de canon gasífero. Dentro de esa distribución, gran parte ha llegado a los municipios del área de influencia de Camisea: La Convención recibió S/ 15,000 millones y Megantoni S/ 2,000 millones desde 2016. Son recursos suficientes para producir una transformación profunda de la infraestructura y los servicios públicos de la región.
No obstante, su magnitud no guarda correspondencia con la capacidad de los gobiernos subnacionales para transformarlos en infraestructura y servicios de calidad. Aunque durante 2025 Cusco ejecutó cerca del 94% de su presupuesto, La Convención alrededor del 88% y Megantoni aproximadamente el 87%, el problema reside en la eficiencia de ese gasto. Cusco ocupa el puesto 14 de 25 regiones en el Índice de Eficiencia del Gasto Público, mientras Megantoni, pese a recibir millones anuales por canon gasífero, se mantiene entre los distritos con menor eficiencia del gasto. El resultado se refleja en obras mal ejecutadas, retrasos y paralizaciones que terminan prolongando las brechas que dichos ingresos deberían contribuir a reducir.
Si en Cusco se hubiera ejecutado eficientemente el conjunto de sus recursos, la región tendría hoy una infraestructura comparable a la de una provincia española desarrollada: carreteras asfaltadas en la totalidad de su territorio, cobertura universal de agua potable y saneamiento, hospitales equipados en cada capital de provincia y un sistema educativo sin brechas de infraestructura. Cabe agregar que, aprovechar esta riqueza también exige reconocer que su disponibilidad no es ilimitada.
De acuerdo con las proyecciones del exdirector general de Electricidad del Minem, Elvis Tello, las reservas probadas de gas natural alcanzarían su máxima producción hacia 2038 y posteriormente iniciaría un declive. Esto obliga a acelerar desde ahora la exploración de nuevos recursos, especialmente porque el gas continuará siendo relevante para la generación eléctrica durante la transición energética del país. Por ello, el Perú debe reducir la tramitología que actualmente retrasa los proyectos de exploración y generar condiciones que permitan atraer nuevamente inversión privada hacia el sector.
Ante el escenario descrito, es responsabilidad de la presidente Fujimori implementar mecanismos que garanticen una correcta ejecución del gasto del canon por parte de los gobiernos regionales y locales, y desarrollar una política de exploración de nuevas reservas. Sólo así será posible aprovechar adecuadamente los recursos que genera el gas en las regiones y garantizar que esta fuente continúe contribuyendo al desarrollo y a la seguridad energética del país.
















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