Guillermo Vidalón
El fenómeno de El Niño y la minería
Un sector que podría compensar las pérdidas económicas por el FEN
El impacto de un fenómeno de El Niño (FEN) de características extraordinarias restaría aproximadamente un punto porcentual en el crecimiento anual del Producto Bruto Interno; pero ¿cuánto representa ese porcentaje? Para el 2026 alrededor de US$ 3917 millones y para el 2027 US$4,328 millones.
El impacto del FEN se registra en la menor producción, tanto en la pesca como en la agricultura y la manufactura, en los menores puestos de trabajo que se generan o en la reducción de estos. También en la infraestructura que resulte afectada por el desborde de lagunas, ríos y deslizamientos que interrumpen el tránsito en diferentes tramos de las carreteras. La manera de enfrentar rápidamente el fenómeno natural es con capacidad de gestión, liderazgo y disponibilidad de recursos económicos. De lo contrario, las buenas voluntades y el ímpetu diligente no llegan a buen puerto.
Luego de la pandemia de covid la economía nacional se recuperó, tanto por el efecto rebote como por la mayor dinámica del sector minero que –año tras año– entrega al fisco montos por tributación más significativos. No obstante, teniendo la buena disposición de invertir más de US$ 64,000 millones en el desarrollo de nuevos proyectos y la ampliación de otros, la mayor parte de este monto no logra ejecutarse, ya sea por dilación de las propias autoridades, por desinformación en algún sector de la población o por activismo político que juega en pared con la criminalidad, etc. Lo cierto es que, si dicha suma de dinero se hubiese ejecutado y los yacimientos expectaticios puestos en operación, el estado dispondría de muchos más recursos para emprender el gran objetivo nacional de cerrar brechas sociales.
Recientemente el Ministerio de Energía y Minas informó que la recaudación de su sector alcanzó los S/ 22,787.4 millones, alrededor de US$ 6702 millones solo durante el primer semestre del 2026. Si se hubiesen invertido los US$ 64,000 millones en el desarrollo de proyectos mineros pendientes de ejecución, lo más probable es que la cifra recaudada se habría duplicado y compensado en términos económicos los efectos del FEN.
En concordancia, siendo el Perú un país con alta vulnerabilidad por razones naturales –ya sea por el FEN o un eventual movimiento telúrico de gran intensidad (como consecuencia del prolongado silencio sísmico), lo más adecuado es poner en valor todas nuestras potencialidades. Lo que implica tratar a la minería formal como parte de las políticas de interés del estado nacional. Más si una gran parte del país se encuentra a merced de extractores ilegales de minerales que aprovechan la riqueza de la nación para su propio beneficio.
La burocracia tiene que percibir a la minería formal como una aliada del desarrollo. Por lo tanto, facilitar y respaldar su pronto inicio de operaciones es también su responsabilidad.
















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