Christian Luján
Un balance del primer mes de De la Espriella
¿Es ya el mejor gobierno de su país del presente siglo?
Hace poco más de un mes, Abelardo de la Espriella asumió la presidencia de Colombia sin haber ocupado antes cargos en el Estado; su hoja de vida se ha forjado en el sector privado en su totalidad. Pasado este tiempo, los números gritan resultados y hablan con una contundencia apoteósica que pocos gobiernos en el mundo democrático han logrado ni en su primer semestre.
La primera prueba de fuego para “El Tigre” llegó apenas días de haber tomado al poder: un terremoto de 7,4 grados en escala de Richter con epicentro en San José del Palmar (Chocó), dejó tras de sí más de un centenar de fallecidos, cerca de 1500 viviendas afectadas y pérdidas por US$ 9760 millones, al menos de manera preliminar. La reacción de De la Espriella no fue la del clásico político fanfarrón que pretende delegar y huye a su despacho a esperar resultados desde lo lejos; en su caso fue todo lo contrario, suspendió toda su agenda, instaló de manera personal y presencial un Puesto de Mando Unificado en la zona de Quibdó, puso en funcionamiento cuatro grupos de búsqueda y rescate que atendieron de manera inmediata a los damnificados.
En menos de 15 días firmó un decreto de emergencia social y económica que hizo posible expandir normas de fuerza de ley para el aceleramiento de reconstrucción, y anunció un subsidio directo de más de US$ 2.5 millones por familia afectada, distribuido en desembolsos mensuales que se empezaron a entregar el 26 de agosto. Sumando a esto, se creó el primer banco de materiales de construcción del Chocó, con alrededor de 480 toneladas ya entregadas; y claro, la creación del denominado Fondo Milagro para canalizar los recursos de la reconstrucción alrededor de una gerencia técnica designada y no bajo la improvisación que es la mala esencia de todos los fracasos.
En materia de seguridad, el balance es sólido y palpable. Hasta el 4 de septiembre, ha realizado más de 14,000 capturas, casi 44,000 kilogramos de estupefacientes incautados, cerca de 1500 armas de fuego decomisadas y más de 1300 hectáreas de coca erradicadas. El Ministerio de Defensa de Colombia actualizó las cifras de manera posterior y la cifra de capturas casi roza los 15,000 y 23 cabecillas de organizaciones criminales detenidos o neutralizados, entre todos estos hay jefes de las disidencias de las FARC y del Clan del Golfo. Se han realizado operativos aéreos contra el ELN y las disidencias, además de haberse incautado cerca de un millar de explosivos y se han formado casi medio ciento de extradiciones.
Todo esto es transmitido en vivo por medio de la web lasbajasdeltigre.com, además que el gobierno de De la Espriella realiza un interesante trabajo comunicacional sobre todo en redes sociales. Ningún gobierno colombiano en los últimos tiempos se había puesto a disposición del escrutinio público con cierta crudeza numérica, hay que decirlo, sus avances en lo que a seguridad respecta son claros; pero más allá de todo es una señal de genuina transparencia.
En lo económico, De la Espriella ha revertido muchas decisiones de la nefasta gestión Petro y de un plumazo revirtió el veto ideológico a la exportación de carbón hacia países como Israel, está ejecutando un plan de choque en ProColombia con la meta de eliminar duplicidades burocráticas y ha insertado un input de disciplina fiscal bajo el eslogan de “cero despilfarro”. Y es que claro, como ya mencionamos, De la Espriella viene del sector privado y está aplicando sus conocimientos de gestión privada en sectores del Estado, que si bien es cierto no siempre funcionan de la misma manera, se parecen mucho. En el sector privado no hay espacios para fracasar continuamente, no hay dinero de contribuyentes para sostener malas decisiones, si te va mal simplemente quiebras.
Un sólo mes no es suficiente para finiquitar décadas de narcotráfico ni para sanar la heridas dejadas por un cruento movimiento telúrico y nadie sensato está pidiendo milagros imposibles. Pero si se solicita presencia física en las crisis, cuando “las papas queman”, datos verificables y rendición de cuentas, y claro, decisiones ejecutadas y no sólo quedarse en meras promesas. En el caso de Colombia, muchas de estas dimensiones están siendo cubiertas; sin embargo, no podemos quedarnos sólo en resaltar los logros y avances, y augurar que, De la Espriella, será el mejor gobierno de su país al menos del presente siglo con sólo un mes de análisis. Lo que sí se espera es que el ritmo se mantenga o incluso incremente, pero es algo que ya iremos viendo con el pasar del tiempo. Hasta ahora el balance es positivo, esperamos que así continúe.
















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