Maria del Pilar Tello
Claus Peter Zeitinger y la revolución silenciosa de las microfinanzas
Una muestra de que la economía también puede ser ética
La historia económica del Perú suele contarse desde el poder, pero hay otra historia —más silenciosa y más profunda— que se escribió desde abajo. En esa historia, el nombre de Claus Peter Zeitinger ocupa un lugar central. Cuando llegó al país como parte de la cooperación alemana, a través de la GTZ, el sistema financiero peruano estaba cerrado para los pobres. La banca tradicional no veía sujetos de crédito donde solo veía informalidad. Zeitinger vio algo distinto: potencial productivo, responsabilidad y dignidad.
El modelo que impulsó —las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito— no fue una copia mecánica del sistema alemán, fue una adaptación creativa. Las cajas debían ser locales, cercanas, técnicamente sólidas y socialmente comprometidas. El crédito no era un favor, era un contrato moral.
Un elemento decisivo fue la alianza con la Superintendencia de Banca y Seguros que presidía Juan Klingenberger de la cual formamos parte durante veinte años. Con gran sensibilidad social ambos lograron una red de CMAS que en la década de los noventa del siglo pasado atendió con microcréditos a miles de familias pobres. Zeitinger comprendía algo fundamental: no hay inclusión financiera sin institucionalidad. Por eso defendió la autonomía técnica de las cajas y advirtió tempranamente los riesgos de la politización que hoy se ciernen sobre ellas desde el gobierno que malamente quiere aprovecharse de ellas.
Los resultados fueron extraordinarios. Miles de microempresas nacieron o se consolidaron. Familias enteras cambiaron su destino. El pago puntual de los créditos no fue solo una estadística: fue la demostración empírica de que la pobreza no es sinónimo de irresponsabilidad.
Este impacto fue documentado también desde la investigación social. Estudios de campo realizados en familias beneficiarias mostraron cómo el acceso a un capital semilla transformó economías domésticas, fortaleció el trabajo femenino y creó una auténtica mística de servicio al pueblo alrededor de las cajas municipales.
El modelo trascendió fronteras. Inspiró experiencias en Bolivia, Ecuador y más tarde en otros contextos, incluso en países que salían del socialismo real tras la caída del Muro de Berlín. Zeitinger entendía las microfinanzas como una herramienta universal de reconstrucción y justicia social.
Hoy, cuando el debate financiero se ha vuelto frío y algorítmico, recordar a Claus Peter Zeitinger es recordar que la economía también puede ser ética. Su legado no está en balances, sino en la confianza restaurada entre el sistema y la gente. Trabajé más de una década con CP, como lo llamábamos,desde la SBS, compartí ideales y mística con él y su esposa Gaby. Aprendí mucho de su pasión por democratizar el crédito en el Perú que luego se extendió a la región y al mundo. Fue un gran pionero de las microfinanzas para ayudar a los pobres. Su vida es una historia por la dignidad. Su legado permanece vivo en las miles de familias que ayudó y en nosotros testigos de su valor y su pasión. Honor al honor.
















COMENTARIOS