Editorial Economía

Una meta nacional irrenunciable: ¡El Perú, primer productor mundial de cobre!

Nuestro país tiene todas las condiciones para avanzar en este objetivo

Una meta nacional irrenunciable: ¡El Perú, primer productor mundial de cobre!
  • 15 de septiembre del 2026


La reciente realización de Expomina Perú 2026 ha vuelto a poner en evidencia el enorme potencial de nuestro país para convertirse en una potencia minera y, particularmente, para recuperar el liderazgo mundial en la producción de cobre. La quinta feria minera más grande del mundo reunió en Lima a empresas mineras, proveedores, inversionistas y representantes de más de 20 países, y permitió poner en contacto proyectos mineros con capitales, tecnología y nuevos mercados. La cumbre generó compromisos de negocios e inversiones por más de US$ 300 millones y presentó una cartera de proyectos peruanos que demuestra que existen oportunidades concretas para ampliar significativamente nuestra producción minera.

El propio presidente de Expomina, Roque Benavides, planteó la necesidad de que el Perú vuelva a ser visto como un socio confiable, recupere competitividad y atraiga inversiones de largo plazo. Es precisamente ese desafío el que debería convertirse en una meta nacional: que el Perú sea el primer productor mundial de cobre. Nuestro país tiene todas las condiciones para convertirse en el primer productor mundial de cobre por una serie de condiciones y ventajas. Hoy se ubica en el tercer lugar en la producción de este metal vital para desarrollar la IV Revolución Industrial, con una producción anual de 2.7 millones de toneladas métricas de cobre (TMC). Chile es el productor mundial de cobre, con 5.4 millones de TMC, seguido del Congo, con aproximadamente 3.3 millones de TMC. El país africano desplazó al nuestro de la segunda ubicación el año pasado.

Algo más. El Perú tiene la tercera reserva mundial de cobre, con 110 millones de TMC. El primer lugar lo tiene Chile, con 190 millones de TMC, mientras que Australia se ubica en segundo lugar. De otro lado, vale destacar la potencialidad de los yacimientos de cobre peruanos frente a los de Chile y Australia, por ejemplo. Las minas nacionales tienen una ley superior (promedio mayor de mineral extraído por yacimiento) y el costo de la energía todavía sigue representando una ventaja comparativa. En el Perú, el costo por megavatio por hora (MWh) está entre los US$ 65 y US$ 77, mientras que en Chile un MWh supera los US$ 120.

Considerando todos estos factores, ¿por qué el Perú no se ha convertido en el primer productor mundial de cobre? ¿Por qué ha tenido que ceder el segundo lugar al Congo, no obstante todas las ventajas señaladas? La respuesta: la ausencia de una política de Estado por la guerra ideológica que han desatado las izquierdas en contra del régimen económico y el sistema institucional republicano. Es la única explicación, al margen de que algunos sectores de la derecha pretendan negar la enorme importancia de las narrativas en esta situación.

Luego del gobierno de Ollanta Humala se detuvo el ciclo de inversiones mineras del Perú, no obstante que, desde esa fecha hasta hoy, se atraviesa un superciclo de precios de los minerales, particularmente con respecto a la libra de cobre, que hoy sobrepasa los US$ 6.5. Desde esa fecha, cuando bajo el estribillo o la mentira de “agua sí, oro no” se bloqueó el proyecto de Conga y proyectos como Galeno, La Granja, Michiquillay, Cañariaco, no se conocen nuevas megainversiones en el Perú, más allá de la materialización de Quellaveco y las ampliaciones de minas de la actualidad.

La falta de nuevos megaproyectos de cobre en el Perú es inaceptable. Lo único que significa es que se ha hecho todo mal y se ha desarrollado una tendencia a la autodestrucción. Hoy el consumo mundial del metal rojo suma alrededor de 28 millones de TMC y se proyecta que aumentará hasta más de 42 millones de TMC en el 2040. En una década y media, la demanda de este metal vital para la transición energética, la industria automotriz de electricidad y todas las tecnologías de la IV Revolución Industrial casi se duplicará y revela cómo el Perú está perdiendo el tren de la historia.

La guerra ideológica desencadenada por las izquierdas explica todas las narrativas que han bloqueado los principales proyectos mineros de cobre del país, sobre todo en el cinturón de cobre del norte. Para entender la gravedad de las cosas: si los proyectos de Cajamarca se hubieran desarrollado, el Perú habría agregado 1.5 millones de TMC a su producción actual, la economía crecería sobre el 5% y la pobreza estaría debajo del 15% de la población. Y, de otro lado, hoy Cajamarca no sería la región más pobre de la sociedad, sino la que tendría el ingreso per cápita más alto del país.

El Perú, pues, no es el primer productor mundial de cobre por falta de una política de Estado que trascienda a los gobiernos y los posicionamientos ideológicos de las diversas corrientes de la sociedad.

Si la nueva administración decide desarrollar una política de Estado integral, entonces, a fines de este lustro, el Perú podría prepararse para empezar a liderar la producción mundial de cobre.

  • 15 de septiembre del 2026

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