Dante Bobadilla
Un Gobierno muy conveniente
Para el desmantelamiento del Congreso y la Fiscalía
Vizcarra es una figura pegada con baba en Palacio. Lo único que lo sostiene es la mafia caviar, porque le resulta útil y necesario. No tiene partido, bancada ni cuadros, ni perro que le ladre. No representa a nadie. Fue invitado al club de amigos ex toledistas de PPK, juntados con trepadores de segundo nivel, para servir de adorno, ya que toda plancha electoral debe tener un provinciano y una mujer. Ganaron gracias a la ayudita de la mafia caviar y acabó en el Gobierno de casualidad. Es una especie de emperador Claudio.
Pero ahora que las aguas turbias del pepekausismo empezaron a brotar, la mafia caviar se ha puesto nerviosa. Aún no saben cómo manejar la situación. Vizcarra seguirá en el poder, engreído por los medios y elogiado por las divas de la prensa, solo mientras siga siendo útil a la mafia caviar. Tienen ese poder. Ellos ponen presidentes, sacan fiscales, encarcelan opositores, controlan los medios de prensa y tienen alfiles en sitios claves del Estado.
Tendremos show de la “lucha contra la corrupción” para rato. Es el cuento con el que nos han embobado desde los días de Toledo, y que hoy le hacen repetir todos los días al pobre Vizcarra, quien ya parece un loro amaestrado. Al pobre Vizcarra lo han travestido en luchador anticorrupción porque no tiene otro mérito ni razón para estar en el poder. Es el muñeco de la mafia caviar, que tiene la gracia de repetir “lucha contra la corrupción” cada vez que le tocan en un lugar que la prensa conoce. Y la gente lo cree. Se creen todo el cuento completo. Quien tiene el control de los medios de comunicación tiene el poder para inventar la verdad, porque la verdad es lo que la gente cree. Y eso lo saben muy bien los caviares.
La izquierda ha utilizado al pie de la letra el manual comunista de manipulación y control social a través de los medios. Incluso apelando a la estigmatización de un sector social para señalarlos como los malos y corruptos, los enemigos del pueblo, a quienes hay que combatir y odiar. Eso nunca les ha fallado. Lo usaron Stalin y Hitler para crear odios sociales, y ha sido la estrategia de la mafia caviar para erigirse como los puros, los buenos, los dueños de la verdad y la moral, y los luchadores anticorrupción por antonomasia, siempre señalando al fujimorismo y al Apra como los malos. Hoy más que nunca necesitan el control político y social para mantener vivo ese relato. Por eso es que necesitan mantener a este Gobierno.
La mafia caviar nos ha hecho vivir en una fantasía en la que ellos son los dueños de la verdad, la memoria y la moral. Tienen el poder para contar la historia y montar toda una farsa jurídica para aniquilar a sus adversarios. Crearon una maquinaria de demolición, formaron las SS cholas como colectivos anti Keiko, dedicados a marchas fascistas de odio. Las ONG inventaron mitos y mentiras delirantes, como las 300,000 esterilizaciones forzadas o los US$ 6,000 millones robados por Fujimori, llevando sus delirios ante una justicia maniquea.
El relato caviar transformó a Fujimori en genocida, mientras la izquierda —que predicó la guerra popular, aplaudió el terrorismo y lo apañó— quedó convertida en un sector de ángeles de la verdad y defensores de DD.HH. Hoy son los defensores de cuanta causa linda, cursi y boba existe. Por supuesto, la gente —y especialmente los jóvenes— se tragan todos esos cuentos, y los vemos repitiendo esas barbaridades y estupideces en las redes, convencidos de su “verdad”. En estos últimos 18 años en el Perú no ha ocurrido nada más importante que el lavado cerebral de la población de parte de la mafia caviar. Se han apoderado del poder tras bambalinas, y manipulan a los peruanos gracias a su control de los medios de comunicación, a su maquinaria de propaganda y sus agentes en el Estado.
Lo que debió hacer Martín Vizcarra al asumir el poder, a partir de su orfandad política y ante la crisis de su propio partido, fue convocar a elecciones generales y gobernar una transición ordenada, convocando a los principales grupos políticos para un Gobierno transitorio de ancha base. Eso era lo que dictaba el sentido común y la realidad. Pero no le convenía a la mafia caviar. Lo que hizo la mafia fue fabricar un fantoche en Palacio, inventarle un discurso y un oficio, mientras se dedicaban al desmantelamiento del Congreso, del fujimorismo y de la Fiscalía, asegurándose de que la tempestad que viene desde Brasil los coja con las riendas del poder en sus manos.
















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