Lourdes Hilbck
Resistencia pacífica o desobediencia civil
Para enfrentar al autoritarismo comunista
Ningún peruano puede se indiferente a los atropellos recibidos del ‘nuevo gobierno’, que todos sabemos es más bien desgobierno. Es imperativo multiplicar las manifestaciones pacíficas a lo largo del territorio nacional hasta rescatar al Perú de las propuestas de Castillo y Perú Libre.
El pueblo engañado solo tiene la resistencia civil y pacífica para defenderse de un grupo de gobernantes que no toma distancia del terrorismo, que trae tanto recuerdo de dolor. A todo lo largo del Perú el pueblo ha salido a tomar las calles, a pesar de la terrible pandemia, porque es consciente de su derecho a manifestar su oposición ante un proyecto que no tiene la menor probabilidad de darle beneficios, tranquilidad y prosperidad. Mañana será demasiado tarde.
Nuestra frágil democracia debe ser defendida con la razón, la verdad y la dignidad. Y no puede ser dejada en manos de gente ávida de poder y que no tiene nada que ofrecer, salvo el libreto de los fracasos y la pobreza de las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Una ideología trasnochada que solo ha llevado a la miseria donde se ha aplicado, sin reparar que países como China o Rusia la superaron hace mucho tiempo.
Pero todavía podemos defendernos del engaño y el abuso al que pretenden someternos. Debemos defender con vigor derechos humanos vitales, como el derecho a la vida y a las libertades, el derecho a vivir en democracia sin discriminación de ningún tipo. Tenemos la obligación de defenderlos para no convertirnos en Cuba o Venezuela.
Y no podemos olvidar un derecho fundamental que no suele mencionarse, pero que es caro a todos: el derecho a tener un futuro en paz y bienestar que, además, todo Gobierno debe garantizar. ¿Que ofreceremos a nuestros hijos y nietos?
Un Jurado Nacional de Elecciones parcializado se negó a corroborar el resultado de los comicios. El Presidente está en ejercicio y su comportamiento dista mucho de lo que planteaba en su campaña, y es el eco de su mentor: Cerrón, el mandamás del partido Perú Libre. Indigna que sus nombramientos de ministros y burócratas parezcan salir de una página policial y que su política sea un enorme despropósito.
Solo nos queda la resistencia pacífica para hacer frente a un desastre cívico que el Perú no merece.
















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