David Auris Villegas
El maestro en el centro del Día Internacional de la Educación
Se debe recuperar la autoridad del maestro en las aulas
El pasado 24 de enero, Día Internacional de la Educación, ingresé a mi restaurante preferido a cenar y, de pronto, un grupo de personas desconocidas me invitaron a su mesa. Acepté casi en silencio. Durante la conversación todos comenzaron a recordar a sus maestros y a agradecer, a través de mi persona, lo que hoy son. Así, sin proponérmelo, terminé convertido en la estrella de la reunión.
Por ello, este Día Internacional de la Educación es un buen momento para mirar al maestro y su poder transformador, junto a la tecnología y los nuevos conocimientos. Al educar no solo se transmiten conocimientos: se salva vidas, se reduce la pobreza y se invita al desarrollo. También se nos empodera como personas al servicio de los demás.
La educación, como derecho humano, es la herramienta fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La Unesco pide que se eduque a personas con pensamiento crítico, valores éticos, conciencia ambiental y compromiso social. Esto se concreta gracias a la labor de los docentes. Son ellos quienes preparan a los ciudadanos para enfrentar con éxito los desafíos globales.
En esta noble misión de catalizar la moral y potenciar la mente de las personas, los maestros, como pilares de la educación, hoy se ven acompañados por la inteligencia artificial, que debemos aprender a usar pedagógicamente. Esto permitirá desarrollar la creatividad, el emprendimiento y la innovación frente a un futuro cada vez más impredecible.
Sin embargo, en casi todas partes del mundo el maestro ha sido relegado y ha perdido respeto social y estudiantil. Esto se evidencia en la internet, donde encontramos casos como el de una estudiante en Colombia que agredió a su maestra por pedirle que guardara el celular. Por ello es urgente, como señala la pedagoga Inger Enkvist, recuperar la autoridad del maestro en las aulas.
Esto significa que, en este Día Internacional de la Educación los padres, la sociedad y el Estado deben asumir el liderazgo del reconocimiento al maestro. Solo así podrán seguir educando con dignidad y dedicación. De lo contrario, muchos continuarán abandonando la carrera por el maltrato que reciben de la sociedad, del Estado y de los propios estudiantes.
Revaloricemos al maestro, porque es el núcleo inspirador de la educación de toda una generación que merece disfrutar la vida con todo lo que ha avanzado la humanidad.
















COMENTARIOS