Alan Salinas
La República se construye con política
Y no con los privilegios de la academia peruana
El fin de semana que pasó el politólogo Alberto Vergara escribió un texto importante para el debate público, titulado “La República no llega sola” (El Comercio 05/05/19). Importante para la reflexión porque —como sostiene— la construcción republicana del Perú, desde su independencia, tuvo que lidiar con vicios antimodernos, propios de sistemas de castas, como los privilegios de orden militar, eclesial y político.
Pero polémico —a la vez— porque dentro de ese esquema de privilegios que traba el avance de la ley universal y la igualdad, se olvida que la República es una construcción permanente de la política. Así el Perú haya crecido a pesar de la clase política (como él dice), que no se olvide que esa clase política privilegió el crecimiento económico. Concesionó ante los empresarios ¿nacionales? y extranjeros.
Qué raro que olvide a Poulantzas para entender que el Estado —por su autonomía relativa— obedece también a una pugna de relaciones sociales en su interior y al exterior de ella. ¿O se olvida cómo Lincoln consiguió los votos para la enmienda de la abolición de la esclavitud? La política no es para ingenuos. Su estudio y su actividad deben obedecer a un realismo para poder llevar adelante análisis de principios y métodos de acción política. La República no se construye ni se analiza aisladamente. Salga de su burbuja. Cruce la avenida Salaverry hacia la av. Abancay y la av. Universitaria, más allá de la Universidad Católica.
En su texto, podemos apreciar también que tiene un olvido voluntario de quienes en la academia nacional construyen el relato republicano. Para esa academia —a la cual él frecuenta— el cuco de la república es el fujimorismo. Es antirrepublicano, como él dice. ¿Y dónde queda su liberalismo? ¿Acaso España y Chile —para poner dos ejemplos— no lograron integrar (con todo lo que eso implica) a la idea de comunidad política al franquismo y al pinochetismo? ¿O la tolerancia política no forma parte del liberalismo?
Sobre el otro cuco, que es el aprismo, antirrepublicano también —según él— se olvida que —por lo fuerte de los liderazgos de Haya de la Torre y Alan García, y por los odios históricos despertados en la oligarquía, iglesia y comunistas— la academia peruana (muchos de ellos de origen comunista) han construido un relato en el que no aceptan los logros construidos del Apra para la República en el Perú.
Usted, señor Vergara, ¿qué dice al respecto? Con su silencio cómplice defiende esos privilegios establecidos en la academia peruana. Porque ellos no construyen historia, fabrican biblias; ellos no forman ciudadanos; fabrican fieles. ¿Y cómo puede decir que la prensa es recia? ¿Y los Graña y Mohme hijo, ambos corruptos, ligados a esos medios? ¿Y qué opina usted del plagio de la tesis del fiscal Domingo Pérez y su declaración de que Sendero Luminoso fue una guerrilla y no terroristas?
No caigamos en la ingenuidad. La República, señor. Vergara, se analiza y se construye con política, no con metáforas.
















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