Christian Luján

Keiko Fujimori: un inicio prometedor

Pero falta demostrar la coherencia entre lo anunciado y lo que efectivamente se hará

Keiko Fujimori: un inicio prometedor
Christian Luján
30 de julio del 2026

 

Keiko Fujimori acaba de juramentar como presidenta –la primera presidenta electa de la República– con un discurso que, siendo sinceros, es el más ordenado que un mandatario peruano ha presentado en años. Básicamente posee siete objetivos claros, un cronómetro de 1826 días y un diagnóstico sin medias tintas sobre un Estado carcomido por una profunda y cotidiana ineficiencia, que ha perdido más de S/ 24,000l millones de soles en 2023 según la Contraloría General de la República y que lleva consigo una ineficiencia anual que supera los S/ 40,000 millones.

Este balance es, en gran medida, acertado y totalmente necesario: se debe señalar la corrupción, la dejadez y el desplome de los servicios básicos sin adornos lingüísticos, es lo mínimo que cualquier líder serio debe de hacer si desea emprender cambios genuinos. Es rescatable, además, la insistencia que la ya mandataria realizó acerca de la meritocracia para la reforma del servicio civil y sobre el sistema de justicia. Y claro, también su respeto a la independencia de poderes y las libertades de expresión y de prensa, ya que para gran parte de sus enemigos estos detalles son traumas que cargan, en parte justificados y en parte creados por la paranoia de sectores de izquierda.

Un tema que muchos esperábamos que se aborde es el relacionado con la seguridad ciudadana; en efecto, hizo referencia a este tema urgente. El Ministerio Público registró más de 12,600 delitos de extorsión solo en la primera mitad del 2026, una media de 70 denuncias diarias. Y el Ministerio de Economía estima que el país pierde S/ 19,000 millones al año a causa de la inseguridad. Ante este deplorable escenario, el anuncio de que las Fuerzas Armadas tomen temporalmente el liderazgo de operaciones en áreas que estén dominadas por el crimen organizado es una medida dura pero justificable. Y debe ejecutarse bajo control estricto para que no se torne en un ya vivido escenario en el que se prolongan Estados de emergencia sin resultados reales.

No obstante, debemos de señalar una contradicción clara que no puede pasar por alto para alguien que pretende realizar un análisis serio y que compromete la coherencia fiscal que la propia presidente dice defender. Y con esto nos referimos a la elevación de la remuneración mínima vital a S/ 1300. Durante la campaña, la ahora presidente calificó de populista e irresponsable la propuesta de Roberto Sánchez de subirla a S/ 1500 y advertía que ese tipo de anuncios sólo buscaban un “aplauso fácil” y que cualquier incremento debe ser progresivo y sustentado en la productividad. Pero en su mensaje anunció una subida del 15%, casi el triple de la inflación acumulada desde el último ajuste, y sin la presentación de un sustento técnico que ella exigía a su rival.

Economistas como David Tuesta o Paola Herrera del IPE ya han advertido que esta medida beneficiaría de manera directa a un esmirriado 2% o 3% de los trabajadores, dado que el 70% de la fuerza laboral peruana es informal, y también que el denominado bono compensatorio a las mypes añade al gasto fiscal justo cuando se ha prometido ordenar las cuentas públicas. He aquí la tensión de fondo que yace en su discurso, por un lado, se proclama disciplina fiscal y responsable como quinto objetivo, pero se abre la puerta a un gasto fiscal sin una fuente de financiamiento clara. Don Elmer Cuba de señalar cómo se realizarán estos y adicionales alcances.

Las políticas públicas deben estar sustentadas y a la luz de la evidencia, y no hacerse bajo el paraguas de un cálculo populista. Las encuestas le dan a Keiko Fujimori un 71% de confianza inicial por parte de los peruanos, un capital político que podría dilapidarse si no se aterrizan con cifras y métodos reales las propuestas.

El mensaje de Fujimori también trae consigo una reforma regulatoria e identidad digital que, si son bien ejecutadas, pueden representar un salto radical en lo que a eficiencia estatal respecta en diez años. Pero la coherencia entre lo que se promete y lo que se va a financiar será la verdadera prueba de fuego del nuevo gobierno.

El cronómetro ya empezó a correr: tic tac, tic tac, tic tac. Toca ahora vigilar que cada decisión tomada sea reflejo del diagnóstico medianamente sólido con el que se empezó, Estaremos atentos.

Christian Luján
30 de julio del 2026

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