Alejandro Arestegui
El Gobierno español en contra de su último reducto de libertad
El presidente Pedro Sánchez desea censurar las redes sociales
Los países de la unión europea van de mal en peor. El viejo continente está siendo azotado por crisis de diversa índole (económicas, sociales, geopolíticas y militares). Sin embargo, muchos de los causantes de estas crisis no son enemigos provenientes del exterior, sino sus propios políticos. La última locura de un líder europeo es querer censurar abiertamente a las redes sociales, nos referimos al nefasto presidente del gobierno de España y su plan para acabar con la libertad de expresión en las redes.
Hace unos días Pedro Sánchez anunció desde Dubái remitirá al parlamento un plan para censurar las redes sociales en España. El plan está claro, Pedro Sánchez quiere una legislación que regule para ejercer un control directo sobre lo que se dice en las redes sociales. Aquello que fue simplemente una insinuación de dicha regulación mencionada en su discurso ante el foro económico de Davos en 2025 se va a transformar en realidad. Las medidas para censurar las redes constan básicamente en dos propuestas.
La primera es prohibir el acceso a las redes sociales a todos los menores de 16 años. Para cumplir con esta regulación se va a exigir que todas las plataformas implementen medidas de control de edad muy rigurosas. Esto suena bastante noble, sin embargo, el sentido común nos dicta que son los padres de familia quienes deberían permitir o prohibir el uso de redes sociales los niños, no el gobierno. Esto se suma a numerosos proyectos de ley ridículos que plantean destruir la infancia; y esto no es conspiración, es realidad. El gobierno de Podemos y PSOE desea prohibir las canchas de fútbol en los colegios, porque supuestamente es discriminatorio en contra de las niñas. Esto se suma también al fuerte control que ejercen los medios tradicionales españoles en el contenido que supuestamente es apto para todas las edades. Se restringe muchas cosas a los niños sin embargo se los trata de ideologizar con propaganda que viene ya sea en los medios comprados por el gobierno o con la currícula obligatoria escolar. Simplemente un disparate.
La segunda propuesta de regulación de las redes sociales es mucho peor y verdaderamente preocupante. Pedro Sánchez quiere combatir este supuesto “salvaje oeste digital” con un paquete de regulaciones para influir y controlar el contenido dentro de las redes sociales. Una medida específica es el establecer la responsabilidad penal de todos los directivos de las redes sociales por cualquier contenido negativo que se publique dentro de ellas, tipificar el delito de manipulación de algoritmos para amplificar “contenido de odio” y obligar a implementar métricas públicas que revelen la “huella de odio y polarización”. Todas estas medidas serían conducentes para que el estado español pueda perseguir y sancionar las redes sociales con mucha mayor eficacia. Pero no sólo eso, en el fondo lo que se busca es definir el discurso ideológico que sea tolerable dentro de las redes sociales
Para empezar, ¿Para qué se desea regular el contenido de las redes sociales si primero ya les has prohibido a los menores de edad el acceso? ¿No se supone que acaso los ciudadanos mayores no pueden decidir por sí mismos qué contenidos ver y cuáles catalogar como negativos? La historia nos demuestra que censurar a los jóvenes y prohibirles los avances tecnológicos del momento (periódicos, radio, televisión, internet y ahora redes sociales) sólo ha causado más rebeldía en ellos. Con la excusa de proteger a los niños no se puede censurar y restringir la libertad de los adultos. O quizás Pedro Sánchez piensa que los españoles adultos se han infantilizado tanto al grado de que tiene que tratarlos como niños.
Además de que esta medida es abiertamente paternalista, causa un daño económico a usuarios y empresas por igual. Los costos de implementar estas medidas podrían causar efectos nocivos como el aumento de publicidad en las redes o incluso que estas empiecen a cobrar pequeñas sumas de dinero a cambio de usar las redes. Otra cuestión peligrosa es la facilidad que tendría el estado español de controlar los datos personales de todos los usuarios de las redes sociales con la simple excusa de verificar su edad. Esto se podría materializar en una suerte de pasaporte virtual, el cual requerirían los españoles para autentificarse y saber que son mayores de edad.
El fin último de estas medidas del gobierno socialista es controlar, definir, administrar el funcionamiento interno de las redes sociales. El Estado español estaría en capacidad de determinar qué contenidos le parecen peligrosos y, por tanto, son factibles de responsabilidad penal. No hay nada más absurdo que la manipulación del algoritmo, ya que este depende de la personalización que realiza cada usuario y que la red le ofrece para facilitar el acceso a sus contenidos favoritos. Sin embargo, de alguna forma el gobierno desearía manipular incluso el algoritmo personal de cada individuo, para así restringir el acceso a los discursos contrarios a su pensamiento. Esto no es ninguna hipótesis, durante su discurso en Dubái, Pedro Sánchez puso un ejemplo real: un tweet en X del mismísimo dueño Elon Musk dónde criticaba una medida implementada por el gobierno español. El post en cuestión trataba de la crítica al plan de Pedro Sánchez de legalizar cerca de 500 mil migrantes en situación de ilegales, los cuales a los 2 años de obtener la residencia podrían obtener también el derecho a voto.
Simplemente se trata de una posición en contra de la medida del gobierno de Sánchez. En ningún momento Elon Musk llamó a la insurrección, desobediencia o a que los españoles declararan su inconformidad frente a esta norma. Es una de las tantas opiniones que se vierten en X todos los días y que son válidas, quizás no todas correctas, pero sí todas con derecho a ser publicadas. Sin embargo, esto no le parece nada bueno al inquilino del palacio de la Moncloa, el cual considera que ese post de Elon Musk constituye interferencia política y “discurso de odio”.
Cualquiera podría pensar que sólo a los socialistas de España se les ocurre tales medidas liberticidas y totalmente arbitrarias. Sin embargo, España no está sola, se ha reportado hace unos días proyectos de censura a las redes muy similares a las propuestas por Sánchez en Eslovaquia y en Francia. Fuera de la UE pero dentro de Europa tenemos el ejemplo del Reino Unido, el cual ya ha encarcelado o multado a numerosos ciudadanos por simples posteados en sus redes personales. La lógica es sencilla, los políticos ven en las redes sociales un peligro latente, ya que este es el medio de comunicación que aún no pueden controlar. Debido a que los medios tradicionales, serviles al poder de turno, pierden cada día más influencia en la opinión pública, los políticos quieren amordazar a los internautas. Esto sólo demuestra una vez más la vocación autoritaria, programática y parametradora de Europa y de los políticos de izquierda, los cuales tienen la misma esencia dictatorial en todas partes del mundo.
















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