Cecilia Bákula
Celebración fundacional de Arequipa, Huánuco y Piura
Ciudades con relevancia histórica, monumental y espiritual
El 15 de agosto es un día muy especial, no solo porque la Iglesia Católica celebra la Asunción de la Virgen María, uno de los cuatro dogmas marianos, sino porque esa fiesta está asociada a una profunda devoción en muchos pueblos del Perú.
Arequipa, por ejemplo, nuestra preciosa “ciudad blanca”, nacida a los pies del Misti, celebra su fundación ese día, pues nace a la vida el 15 de agosto de 1540, con el nombre de Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunta, para asociar siempre su historia a la protección de la Virgen. Hoy que se enorgullece de sus 486 años, nos unimos a la alegría de este festejo recordando, entre otros hechos, que el centro histórico de la ciudad fue declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, por las singularidades de su diseño urbano y arquitectónico que le dan a la ciudad un toque muy particular, cargado de belleza, elegante solera y tradición.
En la ciudad de Arequipa se unen elementos propios como el uso y tallado de sillar, junto como la presencia de espacios tan emblemáticos como el conjunto de Santa Catalina en donde se respira aún el silencio y el recogimiento conventual y en donde se recuerda, sin duda, a Sor Ana de los Ángeles Monteagudo. Destacan también las hermosas fachadas de las casonas del centro así como la belleza de los claustros de la iglesia de la Compañía, en donde es indispensable apreciar la obra magnífica de Bernardo Bitti, religioso jesuita y gran pintor manierista italiano que llegó al Perú a mediados del siglo XVI para adornar y decorar importantes templos en Lima, Arequipa, Puno y el Alto Perú. De la ciudad blanca nos gusta mucho la belleza del paisaje pues aun en el contexto del inevitable crecimiento urbano, nos regala también una visión idílica de la campiña que le rodea.
Es necesario señalar como un elemento adicional la gastronomía arequipeña que ha alcanzado un alto nivel y reconocimiento, rescatando la tradición culinaria de las antiguas y populares picanterías, tanto así que, el 16 de abril de 2014, fue declarada como Patrimonio Cultural de la Nación por su creatividad, variedad y especial anclaje a la herencia regional. Arequipa es además, cuna de muchas formas de arte y de importantes personajes de nuestra historia nacional.
El mismo 15 de agosto, Piura celebra su fecha fundacional, pues ese día, en el año 1532, Francisco Pizarro la fundó en Tangarará con el nombre de San Miguel de la Nueva Castilla, siendo, pues, la más antigua ciudad del Perú, como lo es también la iglesia de san Lucas de Colán, en el balneario costero cercano a la ciudad, reconocido como el primer templo católico en este territorio.
Por convenir al mejor desarrollo de la población y asegurar una adecuada administración a la población que se iba asentando, el virrey Francisco de Toledo ordenó en 1576 que se trasladara la ciudad, es decir, la organización y estructura administrativa a un nuevo emplazamiento que quedaba en lo que ahora conocemos como el Alto Piura; más adelante, en 1588, se estableció una nueva ubicación en el entonces llamado Valle de Catacaos y allí se ha asentado y desarrollado la ciudad hasta nuestros días. Las investigaciones históricas han demostrado que no obstante los cambios de ubicación de la administración de la ciudad, es la más antigua fundación española en el Perú.
Piura es cuna de grandes personajes de nuestra historia y allí se ha desarrollado no solo el pueblo tallán, sino que surge el estilo Vicús que aportó adelantos en la metalurgia al trabajar piezas bimetálicas y lograr una belleza singular en la cerámica al introducir la decoración a partir de la técnica conocida como pintura en negativo. Siguiendo también la tradición milenaria, hoy, la orfebrería de Catacaos no deja de ser admirada por la delicadeza de las piezas de plata, principalmente joyería, trabajadas con la delicada técnica de la filigrana.
Y, el 15 de agosto de 1539, el capitán Pedro Gómez de Alvarado y Contreras, aguerrido militar español que se había curtido al lado de Hernán Cortés en la conquista de México, llegó al Perú y se adentró en la zona central, fundando allí una nueva ciudad a la que denominó Muy Noble y Leal Ciudad de los Caballeros de León de Huánuco. A tal como sucedió en los primeros años de Piura, no fue posible mantener la ubicación inicial por lo que la recién fundada urbe debió trasladarse al Valle de Pillco, lugar en donde crece vigorosa hasta el día de hoy.
Huánuco posee un clima templado extraordinario y por eso se le conoce como el lugar de la eterna primavera y es tanta la belleza natural que posee, que desde la primera vez que visité esa región, no me quedó duda que cuando Dios pensó en la creación, se “inspiró” en esa región, viendo allí al propio Edén, principalmente en zonas como Tomayquichua y Armatanga, enriquecidas por las aguas del río Marañón, que nace en la zona de Lauricocha en donde, además, se encontraron los restos humanos más antiguos del continente; se les asignó una antigüedad de 10 mil años. Es, pues, una región rica en historia y en presencia milenaria, que se observa también en Kotosh, en el templo de “Manos cruzadas”.
Y, sin importar la fecha de nacimiento o fundación, el Perú posee una variedad inconmensurable de lugares con relevancia histórica, monumental, natural, arqueológica y patrimonial, material, espiritual y festiva que hoy celebramos al recordar que nuestra riqueza cultural, en tanto diversa y arraigada en cimientos muy antiguos, es la esencia de nuestra Peruanidad, realidad siempre viva y al mismo tiempo en constante creación.
















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