Dante Bobadilla
Sálvese quien pueda
Nos hundimos en manos de puros mediocres sin oficio
El desbarajuste que vive el país es producto de la combinación letal de un virus con el Gobierno más incompetente del que se tenga memoria. El Gobierno de Velasco fue pésimo, pero no podemos negar que estaba repleto de intelectuales de izquierda que perseguían sus ideales teóricos, jugando con el país para hacer sus experimentos sociales y económicos. Terminamos en la ruina y la crisis, pero al menos fue a manos de intelectuales refinados y caviares. Hoy nos hundimos a manos de puros mediocres sin oficio, por decir lo menos.
El Estado ha sido infestado por la izquierda. Antes estaban tras bambalinas, pero hoy son figuras estelares y financian películas de sus ídolos. Empezaron con Velasco, siguieron con Javier Heraud y ahora con nada menos que Hugo Blanco, lo cual ya es un desparpajo. Se podría decir que Velasco fue un personaje histórico que marcó una época, dejando heridas y cicatrices imborrables en el Perú; que Javier Heraud fue un poeta exquisito y fino, aunque de un solo poemario. ¿Pero qué pueden alegar para promover a un personaje ridículo, nefasto, siniestro, mediocre y estrafalario como Hugo Blanco, que ni siquiera está muerto? Ya es un descaro.
Vizcarra admite que el Gobierno ha fallado ante esta crisis sanitaria pero no hace ningún cambio. Ha botado ministros por simples chismes o críticas progres, pero no es capaz de sacar ministros que andan perdidos, como Víctor Zamora o Rocío Barrios. Entiendo que a Zamora lo respalda el Frente Amplio y la izquierda en pleno porque ha llenado el Minsa de activista de izquierda y contratado médicos cubanos. Pero Barrios, es debilidad y ceguera de Vizcarra. Y lo mismo pasa con Vicente Zeballos, que es un cero a la izquierda.
Una característica de los tontos es persistir en el error, pese a las evidencias del fracaso. Otra, es hacer cosas que nadie necesita, pero que cree que son buenas. Y tenemos tontos en todos lados. En el Gobierno creando protocolos imposibles, en los municipios haciendo ciclovías, y en el Congreso, proyectos de ley que no surgen de necesidades reales y del análisis técnico, sino de impulsos populacheros o caprichos ideológicos. Como la paridad y la alternancia de sexos, un disparate de los fanáticos del igualitarismo, que se han tragado el cuento de la “justicia social” y quieren lograrla regalando privilegios a los sectores que consideran “víctimas del sistema”. Otra reforma tonta que va contra la esencia de la política, la democracia y la libertad.
Frente a toda esta debacle la izquierda está feliz. No han necesitado ganar las elecciones ni tomar el poder por las armas para implantar sus reformas. Bastó liquidar a los principales partidos mediante la guerra judicial y mediática, y pactar con los tontos útiles de derecha. El posicionamiento de la izquierda es un triunfo de la estrategia montada por el Foro de Sao Paulo, cuando eligieron a Ollanta Humala como el candidato que les abriría las puertas del poder. Los millones de la mafia brasileña controlada por el Partido de los Trabajadores de Lula, llegaron no solo para financiar a Ollanta, sino también para montar todo el andamiaje necesario para sostener a la izquierda en el poder una vez ganadas las elecciones.
Con Ollanta, el Estado fue infestado de rojos y los ministerios clave capturados por la izquierda, así como otros sectores del Estado y de la sociedad civil. Cuando PPK vendió su alma a la izquierda para ganar la presidencia, la gran prensa –al servicio de la mafia– organizó el fraude mediático que le permitió ganar por un puñado de votos. Luego emprendieron la feroz campaña de demolición del Congreso de mayoría fujimorista, hasta lograr su cierre. Todo eso fue maniobra de la mafia. Básicamente seguimos gobernados por este esquema diseñado por el Foro de Sao Paulo hace casi una década. Y si miran bien, el Perú no es el único país donde están actuando.
Y lo peor de este drama nacional es que nadie parece darse cuenta. Tenemos una derecha cobarde y pusilánime. Hasta miedo tienen de declararse de derecha. Tanto Keiko Fujimori como Pedro Pablo Kuczynski, finalistas de las últimas elecciones, se declararon de “centro izquierda” y llenaron sus listas con elementos de izquierda. En el PPC pasa lo mismo: Lourdes Flores nunca se cansó de coquetear con la izquierda, y Marisol Pérez Tello en el Minjus materializó las recomendaciones de la CVR, como si fueran palabra divina. Hasta le dio pase al gran negociado de la búsqueda de desaparecidos desde los ochenta. Con esta derecha ya para qué necesitamos izquierda. No hay quién le haga frente a la izquierda. Al contrario, todos están ansiosos por posar para las causas lindas y bobas del progresismo.
















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