Alan Salinas
Las organizaciones políticas en el siglo XXI
El espacio público va a tener un rol protagónico
El día de ayer analicé –en una videoconferencia que di para una organización internacional- la necesidad de partidos políticos acordes a nuestros tiempos y pos Covid-19. La circunstancias, siempre cruel e impositivas, nos invitan a ello. El confinamiento ha hecho que la gente busque una oportunidad de encuentro (virtual) para pensar alternativas a nuestra situación actual.
Pospandemia, lo que avizoro es el retorno de una matriz estadocéntrica, en la que el espacio público va a tener un rol protagónico (léase el rol del Estado) sobre las libertades. Para eso es necesario reflexionar sobre los partidos políticos y su importancia para el afianzamiento de la ciudadanía y su ejercicio liberador, así como defensor de las libertades individuales y colectivas.
¿Qué modelo de organización se necesita para ello? Lo clave para toda organización que quiera superar el modelo del siglo XX es pasar de su organización tradicional, territorial (comités ejecutivos provinciales y distritales) y funcional (como las organizaciones de profesionales y sindicatos de maestros y trabajadores, entre otros), a una que la complemente. Como la organización virtual, a la que se debe sumar la organización de colectivos (que flexibilice, a través de temas concretos, la participación política).
En una sociedad hiperconectada, el uso de las tecnologías de la información es de suma importancia, ya que es a través de ellas que la gente mayoritariamente se informa de lo que pasa en el mundo y en nuestra sociedad. La gente ya no necesariamente milita en los partidos; ahora la gente milita en los medios y redes sociales de toda índole. Esa situación invita a pensar en alternativas de uso de canales y activistas digitales para ampliar el espacio público, de ciudadanía y de libertad.
En una sociedad también informal como la peruana, se requiere articular canales de subsistencia (como los comedores populares y comités de vasos de leche, tan importantes en estos tiempos) y asumir tareas de emprendimiento, así como articular una revolución de la propiedad en los sectores populares (para el título de vivienda). Según cifras del INEI, hasta diciembre del año 2017, el 47.3% de peruanos y peruanas cuentan con dicho documento. La amplia mayoría solo viven con constancia de posesión o constancia de vivencia que solo sirve para servicios básicos. Eso, entre otros temas vinculados al seguro del mototaxista y de los vendedores en mercados, se puede articular en una sociedad que vive del día a día. Y a través de estas banderas, se debe llevar adelante una libertad financiera, creando no solo sujetos de derecho, sino también de crédito.
De esta manera, entre otros puntos (como convenciones agrarias, de consumidores, de minorías y centros de formación en gestión pública), se podría dar vitalidad a las organizaciones políticas que requieren estos tiempos. En otras palabras, se necesita un shock organizacional para despertar voluntades de hacer algo por el país.
















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