Luis Enrique Cam

Las capturas de Nicolás Maduro y de Abimael Guzmán

Resultado de un trabajo de inteligencia exhaustivo y minucioso

Las capturas de Nicolás Maduro y de Abimael Guzmán
Luis Enrique Cam
13 de enero del 2026

 

A pocos días de la captura del narcodictador Nicolás Maduro, ocurrida el pasado 3 de enero, y de la alegría —contenida por tantos años— que este hecho provocó en el pueblo venezolano de bien, vino a mi memoria la emoción que experimentamos los peruanos la noche del 12 de septiembre de 1992, cuando se anunció la captura del cabecilla terrorista Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso. En ambos casos, las detenciones fueron el resultado de un trabajo de inteligencia exhaustivo, paciente y minucioso.

En el Perú, la ansiada captura de Guzmán parecía un imposible. Tanta desgracia había sido causada por una mente desquiciada de la que no se sabía siquiera si seguía con vida, si se ocultaba en el campo o en la ciudad. Era un fantasma que golpeaba a diario, sembrando bombas y muerte en distintos puntos del país, casi de manera simultánea. Todo ello en nombre de una lucha de clases tan demencial como sanguinaria, con la pretensión de llegar al poder a través del terror. El sufrimiento de los peruanos era constante y asfixiante. Muchos optaron por abandonar el país. 

Por eso, cuando se anunció su captura, el Perú entero celebró. En Venezuela, en cambio, la celebración ha debido vivirse puertas adentro, por miedo. Son los más de ocho millones de venezolanos en el exilio quienes han podido manifestar su alegría públicamente, sobre todo a través de las redes sociales.

Tras la caída de Abimael Guzmán, la estructura de Sendero Luminoso se desplomó como un castillo de naipes. Cabe esperar una celeridad similar en el caso de la dictadura venezolana. Sendero quiso llegar al poder para implantar su tiranía y los peruanos no lo permitieron. En Venezuela, la historia ha sido distinta: ha tenido que intervenir una potencia extranjera. Aunque la historia de la caída del chavismo está en proceso. 

He ahí un motivo poderoso para recuperar la memoria, aprender las lecciones del pasado y mirar el futuro con responsabilidad. La libertad, la democracia y las instituciones no se heredan gratuitamente: se defienden día a día.

Luis Enrique Cam
13 de enero del 2026

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