Guillermo De Vivanco

Un activo desperdiciado

Turismo de sol, mar y playa

Un activo desperdiciado
Guillermo De Vivanco
26 de febrero del 2026

 

Cuando pensamos en las riquezas del Perú, lo primero que acude a la mente es su riqueza minera. Benditos nuestros Andes, que en su formación geológica emergieron repletos de minerales. Luego descubrimos un océano que no solo proveyó de alimentos a nuestras culturas milenarias, sino que además reveló la anchoveta, riquísima en proteínas, que logramos industrializar como materia prima para la producción de alimentos. La corriente marina descubierta por Alexander von Humboldt, que atraviesa la costa peruana de sur a norte, trajo el milagroso plancton, algas microscópicas que constituyen la base de la alimentación de la vida marina.

Pero la costa tenía otro activo importantísimo que cobraría relevancia en la época moderna con la aparición de los megabuques capaces de transportar miles de contenedores y que requieren puertos de gran calado. Resultó que la costa peruana posee mayor profundidad que el resto de la costa sudamericana; así nacen puertos como Chancay y próximamente Corío, que nos convierten en el hub portuario más importante del continente, justo cuando el comercio mundial vira más hacia Asia que hacia Europa.

Otro activo que nos catapultó en el mundo son nuestros microclimas, tan diversos que permiten nichos de producción en distintos momentos del año. La uva peruana madura antes que la chilena y nos brinda la oportunidad de llegar primero a los mercados mundiales. Las diferencias de temperatura entre el día y la noche son propicias para numerosos productos agrarios que nos están situando como principales productores de frutas a nivel global. Este milagro agroexportador se ha logrado con tan solo el 5 % del área agrícola, gracias a la tenacidad de empresarios que han conquistado tierras áridas, abriendo caminos y desarrollando infraestructura de riego y energía donde antes solo había desierto. Haber pasado de exportar 260 millones de dólares en 2006 a casi 12 000 millones en 2025 se debe, en este caso, a que el Estado acompañó con legislación laboral y tributaria a esta incipiente industria y comprendió su naturaleza. Desde la izquierda se plantea estabilidad laboral permanente para el trabajador del campo, que cosecha en un mes y, sin embargo, se pretende que permanezca inactivo los otros once.

Otro activo al que no damos suficiente valor es el turismo; esta industria vive un auge inimaginable. En 2025 creció a nivel mundial 11,7 % y representa el 10,3 % del PBI global; es decir, crece más rápido que la economía mundial, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo. En 2025 la industria contabilizó más de 690 millones de arribos, 4 % más que en la prepandemia. Simultáneamente beneficia a empresas de transporte, agricultura y comercio. En 2024 el Perú recibió un total de 3’200 turistas y el año pasado 3’360; es decir, aumentamos solamente 160 000 turistas o crecimos 4,9 %, un índice menor a la mitad de lo que creció el turismo en el mundo.

Nuestro principal destino turístico es Cusco. Estuve el año pasado sin poder visitar Machu Picchu; las entradas se comercializan en el mercado negro. La carretera que recorre el Valle Sagrado hacia Ollantaytambo está llena de huecos; es una vergüenza, igual que su aeropuerto. Todos conocen el problema, pero nadie hace nada.

Finalmente, tenemos otro activo desperdiciado: las playas del norte. Desde Talara hasta Tumbes nos alumbra el sol todo el año; un mar turquesa baña sus playas. Pesca, avistamiento de ballenas, oferta gastronómica y deportes marítimos sin huracanes ni tormentas, además de una población amigable, caracterizan a sus habitantes. Sin embargo, lugares como Lobitos, Órganos, Máncora, Cancas y Zorritos son paraísos ignorados por las autoridades: sus pistas están destruidas y abandonadas desde hace años, carecen de infraestructura de saneamiento y cuentan con autoridades con escasa competencia sobre sus regiones, además de verse amenazadas por la prepotencia de la Superintendencia de Bienes Nacionales, la SBN, convertida —según se afirma— en el mayor traficante de terrenos del Perú y responsable de que no se desarrolle el potencial hotelero del norte peruano. Urge restablecer el derecho consuetudinario por el cual la propiedad corresponde a quien la posee de manera continua y pacífica durante un período de diez años. Haber derogado la prescripción adquisitiva impide titular a miles de pobladores de las caletas costeras, creando inestabilidad en sus comunidades, así como dificulta que muchas áreas en posesión durante años accedan a un título de propiedad y, por lo tanto, puedan invertir con estabilidad jurídica. Bienes Nacionales es descrita como una entidad burocrática que tituló tierras eriazas a su nombre. ¿Qué se espera para que Cofopri reemplace a la SBN?

Guillermo De Vivanco
26 de febrero del 2026

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