Renatto Bautista
La soberanía nacional no es un escudo para los dictadores
Para Estados Unidos Maduro era el líder de una organización terrorista
“Para que el mal gane, basta que los buenos no hagan nada”. Es una frase histórica del filósofo irlandés Edmund Burke (1729-1797) que calza con la actual realidad de la Venezuela chavista. Como todo el planeta sabe, el sábado 3 de enero de 2026 las Fuerzas Armadas estadounidenses, en una acción militar rápida, detuvieron al dictador Nicolás Maduro, acusado de encabezar el denominado Cartel de los Soles, organización declarada terrorista por la administración Trump.
Desde aquella madrugada vemos que los defensores del chavismo invocan la defensa de la soberanía, pero se equivocan rotundamente. Primero, la soberanía jamás ha sido escudo de ninguna dictadura. Bajo esa falacia, los Estados Unidos, el Reino Unido y la Rusia soviética no hubieran entrado en guerra con la Alemania nazi, la Italia fascista y el Japón imperial. Claro, dichos países eran soberanos, pero el concepto jurídico de la soberanía no le daba ningún derecho absoluto ni a Hitler, ni a Mussolini, ni al emperador Hirohito de mandar a prisión y/o asesinar a todo discrepante político de sus respectivos reinados de terror.
Sinceramente, cuando leí a los comunistas, liberales de escritorio y postmodernistas invocando la soberanía como defensa del dictador Maduro, me dio risa, porque demuestran ser aliados de la dictadura chavista y/o desconocer la historia universal. Ante esta falacia también escribo lo siguiente: si no fuera por Estados Unidos en dos guerras mundiales, hoy Alemania gobernaría todo el planeta y nosotros, los indoamericanos o iberoamericanos, no estaríamos vivos por no ser de la “raza aria”, como decía el dictador nazi. Quiero ser tajante en un punto: jamás la soberanía fue impedimento constitucional para que los presidentes estadounidenses Wilson ni Roosevelt atacaran militarmente a la Alemania nazi ni a sus dos aliados, Italia y Japón.
Segundo, legalmente, desde la óptica estadounidense del Departamento de Justicia, desde el 24 de noviembre de 2025 el dictador depuesto era el líder de una organización terrorista internacional, por lo que su captura era necesaria, ya que Estados Unidos no podía darse el lujo de tener a un criminal y enemigo al mando de un país sudamericano.
A modo de conclusión, creemos que es un error de la administración Trump permitir que la vicepresidenta del dictador depuesto, Delcy Rodríguez, se haya convertido en la presidenta encargada, porque ella, como su hermano Jorge, son hijos del terrorista Jorge Antonio Rodríguez, quien secuestró a un empresario petrolero estadounidense y murió en la cárcel por el delito cometido, lo cual la ultraizquierda venezolana ha usado para convertir a este terrorista en un mártir. Por esa razón, los hermanos Rodríguez son más radicales ideológicamente en la izquierda marxista (socialismo) que el dictador depuesto Maduro, sumado a que siguen en libertad dos figuras emblemáticas como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino; es decir, la dictadura chavista sigue, pero sin Maduro en el Palacio de Miraflores. Guardando las diferencias del caso, es como dejar a Himmler o Goebbels en el poder en la Alemania nazi tras el suicidio de Hitler. Lo que también creemos es que, si Rodríguez se comporta mal, es decir, no hace rectificaciones al régimen chavista, ella y sus aliados acabarían igual que Maduro, tal como ya espetó Trump.
La única transición legítima es la que debe encabezar Edmundo González como presidente electo de Venezuela y, como vicepresidenta, la ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.
















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