Alan Salinas

La necesidad de la reforma política

Para superar la crisis de los partidos políticos

La necesidad de la reforma política
Alan Salinas
25 de febrero del 2020


Por estos tiempos convulsos y deprimentes para la política peruana, se necesita buscar soluciones a la altura de las circunstancias. No es nada fácil, claro está, porque –desde la transición a la democracia hasta ahora– lo único que se ha hecho –mediante la ley de partidos y sus múltiples transformaciones– es administrar la crisis de los partidos, y no efectuar reformas que acerquen mínimamente la ciudadanía a proyectos políticos (¿los hay?).

Es por eso que se hace necesario que en este nuevo Congreso una de las prioridades sea la reforma política. Me basaré, para esta ocasión, en dos de ellas: la democracia interna y la inmunidad parlamentaria. La Comisión Tuesta planteó, dentro sus medidas para la democracia interna de los partidos políticos, fomentar primarias abiertas para –por ejemplo– elegir candidatos a elecciones populares. Es una medida bienintencionada, pero lamentablemente el Perú no tiene una ciudadanía activa que tenga una opinión política formada que pueda contribuir al fortalecimiento de los partidos. Sería un grave error llevar adelante esta medida, porque pasaría lo mismo que pasó en Argentina con las primarias abiertas. Un fracaso y un gasto innecesario. 

Lo más realista es –como ya señalé por este medio y en múltiples ágoras académicas y políticas– plantear para la democracia interna de los partidos la fórmula “un militante, un voto”. Pues a través de ella se puede efectuar un proceso gradual de cambios en las cúpulas enquistadas de los viejos partidos y fomentar una cultura política responsable en la militancia de las nuevas organizaciones. Claro está, con supervisión de ONPE, el Jurado Nacional de Elecciones y RENIEC. 

El gran problema de las elecciones internas en los partidos políticos son las decisiones cerradas –mediante convención de delegados– para elección de dirigentes a cargos partidarios y candidatos a elecciones populares. Mediante la fórmula “un militante, un voto” esto se rompe, haciendo más democrático el proceso interno de los partidos. Algunos políticos podrían sostener que mediante esta fórmula se perdería el aspecto deliberativo que una convención puede otorgar. Para nada. Esta fórmula –que está en la Ley de Partidos Políticos– lleva en su seno voto y debate. 

En estos tiempos lo que más solicita la gente es mayor transparencia en las decisiones políticas en general. Pues bueno, empezamos por lo más elemental que tiene la democracia: los partidos políticos. La gente está cansada de tantos comepollos, lavapiés, empleados fantasmas y tanta impunidad, a lo que nos tienen acostumbrados nuestros padres de la patria. 

Y no es la inmunidad parlamentaria la que se debería eliminar para acercarnos a la ciudadanía, en lo más mínimo. No matemos un mecanismo que nos permite fiscalizar a los corruptos del país en la sociedad y el Estado. Pongamos el caso –por ejemplo– del excongresista Víctor Andrés Belaunde de Acción Popular: por investigar la mafia llamada “La Centralita” en Áncash, que involucraba directamente al presidente regional de esa zona y una organización criminal, quiso ser denunciado por estos mafiosos. Mediante la inmunidad parlamentaria se pudo detener ello y seguir con las investigaciones para destruir esta asociación ilícita incrustada en un gobierno regional. 

Lo que sí se debe hacer es una reforma pertinente, en la que se elimine la inmunidad de proceso y en la que una Comisión de Notables pueda efectuar las investigaciones pertinentes. Solo así, estaríamos acercándonos –poco a poco– a que la gente vuelva a confiar en los políticos con vocación de servicio. La gente necesita volver a creer.

Alan Salinas
25 de febrero del 2020

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