Alan Salinas

La ética de la responsabilidad

Para el fortalecimiento de las instituciones democráticas

La ética de la responsabilidad
Alan Salinas
11 de febrero del 2020


“Entender no significa perdonar” sentencia Hannah Arendt en una de sus disertaciones que se puede apreciar en la película que lleva su nombre. Importante frase que nos permite reflexionar sobre la capacidad del pensamiento para definir un modo de actuar. Pensamiento –palabra tan poco valorada y comprendida– para asumir una ética de la responsabilidad ante la opinión pública. 

En estos tiempos, si hay una característica resaltante de varios medios de comunicación –y de los columnistas en general– es la capacidad de agredir al otro, más que entender lo que representa. Sobre todo si eres fujimorista, no escapas al insulto fácil de los “expertos”. Eso se pudo apreciar después de los resultados de las elecciones parlamentarias. “Perdió el fujimorismo, gran victoria para el Perú”, sostienen los analistas. 

De acuerdo a este panorama, debemos poner sobre la agenda pública la necesidad de tener una ética de la responsabilidad –como lo sostuvo el sociólogo alemán Max Weber–, en la que se tenga como principio el fortalecimiento de las instituciones democráticas y del tan preciado diálogo. Si no, continuaremos dentro de lo más premoderno que pueda tener la humanidad: el odio y el canibalismo político. En otras palabras: el oscurantismo. 

Increíblemente, el fujimorismo ha demostrado gestos democráticos al aceptar su derrota. Los que gritan a los cuatro vientos que son liberales y democráticos resultaron ser los más intolerantes, incitando a no marcar por esta agrupación política. ¡Qué tal paradoja! 

Insisto en la bella frase de Arendt (con la que inicio esta columna) para retomar la idea de entender, que no implica olvidar, y que no es solo otra forma de pensar. Eso implica ir más allá de las ideologías y coyunturas para retomar un principio humano: la convivencia. Así se enseña al que proviene del espectro político de tendencia autoritaria y dictatorial. 

El insulto nunca educa; el diálogo, sí. Hay que ir más allá de lo pasional que puede resultar una identidad política criticable por su pasado, como la que representa Fuerza Popular. Y a contracorriente de la frase con la que inicié, sostengo que entendiendo se puede zanjar con el pasado.

Alan Salinas
11 de febrero del 2020

COMENTARIOS