Aldo Lorenzzi
El Parlamento Andino: dudas y cuestionamientos
Debe orientar su agenda y beneficiar a los ciudadanos de la región
El Parlamento Andino es una de las instituciones que, para muchos peruanos, resulta poco útil para la representatividad. Esta percepción es similar a la que existe sobre otras instituciones del Estado, como el Poder Ejecutivo y el Legislativo. Cuando se trata de elegir candidatos para estas instancias, el voto suele ser poco informado y, en muchas ocasiones, los electores votan en blanco o viciado.
Pero ¿qué podemos decir del Parlamento Andino? En principio, que es una instancia de representación regional que nació como parte del Sistema Integral Andino. Fue creado en 1979 con el objetivo primordial de promover la integración de los países andinos, integrados principalmente por Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador y Chile, a través de diversos mecanismos. Esta instancia, más que legislativa, es un espacio de deliberación con peso político.
Esto lo diferencia de la Alianza del Pacífico, que funciona más como un bloque comercial que deliberativo, a diferencia de la Comunidad Andina, donde se encuentra el Parlamento Andino. Sin embargo, este recinto de representación regional, que cuenta ya con 46 años de existencia, ha derivado en lo que muchos consideran un “elefante blanco”, cargado de dispositivos normativos que generan cuestionamientos y dudas sobre este espacio legislativo transnacional. Esto ocurre en un contexto en el que cerca de 116 millones de ciudadanos andinos conocen poco o nada a sus parlamentarios.
La creación de burocracia andina es una de las críticas más claras a esta instancia legislativa. Desde su inicio, y según información del propio Parlamento Andino, se han creado aproximadamente 41 marcos normativos desde su creación, además de cientos de decisiones, recomendaciones, estatutos y comisiones, entre otros. Estos instrumentos no parecen haber contribuido de manera significativa a la integración regional y, junto con otros organismos poco conocidos, son percibidos en el caso peruano como una fuga de recursos del presupuesto público sin resultados concretos. Por ello, las propuestas de los candidatos al Parlamento Andino deberían tener una visión más aterrizada.
Un dato adicional es que el Parlamento Andino ha sido, en los últimos 20 años, una cuna ideológica vinculada al Socialismo del Siglo XXI, especialmente a través del Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia. Este factor también plantea la necesidad de cerrar una etapa y abrir un nuevo momento en esta institución.
¿Simplificación andina?
Si hay algo que los candidatos al Parlamento Andino deben comprender es que no se trata de proponer más leyes, sino de desmontar la visión de un legislativo transnacional ideologizado y sobrecargado de normas, muchas de ellas obsoletas. Esta burocracia andina ha obligado a los países miembros a realizar aportes presupuestales sin lograr una integración real. Por ello, resulta necesario simplificar su estructura y orientar su agenda hacia beneficios tangibles para el ciudadano andino: acceso a nuevos mercados, beneficios laborales, atención en salud en otros países y mecanismos acordes con los tiempos actuales. La integración regional no requiere puentes burocráticos, sino puentes que eliminen obstáculos y acerquen los resultados del bloque andino al ciudadano común. Solo así podrán reducirse las dudas y cuestionamientos sobre su funcionamiento.
















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