Andrea Narvaez

El voto del Bicentenario

Regresar al modelo socialista o enrumbar a la estabilidad económica

El voto del Bicentenario
Andrea Narvaez
15 de abril del 2021


El Sr. Pedro Castillo podrá tener buenas intenciones, pero lamentablemente las ideas de su partido han tenido resultados negativos en el Perú y también en otros países. Lo más reciente es el caso de Argentina: Saga Falabella y más de 15 compañías internacionales se han ido del territorio por las políticas económicas insostenibles del gobierno socialista de Fernández-Kirchner. El problema no es el sistema sino la mala gestión del sistema. Sin embargo, en esta elección el partido Perú Libre se presenta con un discurso antisistema, ofreciendo no un socialismo
light, como en Argentina, sino un socialismo más duro; es decir, más intervención estatal y menos libertad económica. Si el Estado no puede administrar un par de empresas, ¿se imaginan nacionalizando el resto?

Las políticas socialistas ya se han experimentado en el Perú. El desastre económico de los años setenta se originó justamente en la receta socialista aplicada por Velasco Alvarado, quien ejecutó una reforma agraria mal planteada, sin ninguna planificación ni respaldo técnico. Sus buenas intenciones atolondradas, a la larga, nos trajeron más hambre y pobreza; nuestros campesinos obtuvieron tierras, pero no sabían qué hacer con ellas. ¿El velascato solucionó la pobreza de nuestras comunidades campesinas? No, ¿verdad? Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

Las consecuencias se arrastraron en los posteriores gobiernos. La ruta del socialismo golpeó nuestra economía, llegando al pico más alto del caos en los ochenta, cuando la inflación superaba el 100% en el gobierno de Acción Popular; y terminó con una hiperinflación en el gobierno del APRA, razón por la cual se optó por un cambio de modelo económico en la Constitución de 1993 con Fujimori. Ya no se podía más, estábamos hasta el cuello; el modelo socialista solo fue la luna de miel por algunos años. En 1985 se aumentaron los salarios, se controló el tipo de cambio, se redujeron las tasas de interés, se bajaron los precios de medicamentos, etc. Un menú atractivo para el pueblo, todos estaban muy contentos con el gobierno de García, mientras la inflación era un monstruo que crecía en silencio pero a pasos agigantados. A los dos años estalló todo: éramos una Venezuela vintage. La segunda mitad del primer gobierno de García fue deprimente.

Una razón más para entender que el socialismo de paradisíacas intenciones es perfecto solo en la teoría, porque en la realidad colisiona con las leyes económicas y fracasa. El nuevo modelo económico nos trajo estabilidad y apertura al mundo. No tenemos una Constitución perfecta, porque tiene vacíos y defectos que deben ser subsanados mediante una reforma constitucional, pero no con un cambio absoluto. La Constitución debe actualizarse de acuerdo a los nuevos tiempos; es cierto, pero no cambiar la esencia y volver al modelo socialista que implosionó nuestra economía; tal como lo propone Perú Libre, partido del ex presidente regional Cerrón, sentenciado por corrupción.

En la segunda vuelta solo hay dos opciones, aventurarnos y regresar al modelo socialista o votar por la estabilidad económica, exigiendo ajustes necesarios; especialmente donde ha fallado la gestión del Estado en los últimos gobiernos. Si gana la Sra. Keiko Fujimori, tiene la obligación de gobernar bien si realmente quiere reivindicar la pésima imagen que dejó el fujimorato. Su deber es convocar a los mejores cuadros técnicos de todos los partidos políticos, tal como lo hizo García en su segundo mandato (2006-2011), solo así pudo ejercer un Gobierno de la Concertación y enmendar los resultados negativos de su primera gestión. Al final de cuentas, el gobierno de turno estará sometido al control de la oposición política en el Congreso y obligado a rendir cuentas ante la justicia.

Andrea Narvaez
15 de abril del 2021

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