Alan Salinas
El principio está en la realidad
La necesidad de repensar y reformar nuestras instituciones
Hace algunos años leí el artículo “Reforma para informales” (01/11/2014) de Carlos Meléndez, en el que el politólogo sostiene que actualmente las instituciones en el país están pensadas en función al republicanismo democrático y no a la informalidad, a la ética anti estatal y a la desconfianza que predomina nuestra sociedad. El analista concluye que es necesario repensar y reformar esas instituciones a escala individual. Ese análisis me llevó a pensar en la frase del pensador político Haya de la Torre: “el principio está en la acción”. Vale decir, en la realidad, como se titula este texto.
Con bastante frecuencia se lee y escucha a los politólogos sostener que debemos mantener nuestras instituciones. Hacen grandes diagnósticos, pero cuando se trata de formular propuestas se quedan en lo ideal de las reglas de juego institucionales, en el “debe ser”, sin tomar en cuenta la dinámica social que repercute y desborda a nuestras instituciones políticas.
Frente a ello, deberíamos dar un salto en las propuestas y pensar que desde la realidad se van construyendo también los principios democráticos y las instituciones políticas. Las tres observaciones de Meléndez reflejan parte de esa dinámica social que influye en el desempeño de nuestras instituciones. A esto agregaría el utilitarismo predominante en la práctica política peruana, que influye en la permisividad de las reglas de juego institucionales. La corrupción, los actos delictivos a nivel subnacional y el transfuguismo político son claros ejemplos de ello.
En regímenes democráticos con sistema de partidos precarios, las reglas de juegos informales ayudan a mantener la gobernabilidad y a repensar las actitudes políticas. De acuerdo a ello, avancemos en el análisis para proponer reformas institucionales que atenúen (y le saquen la vuelta) a la desconfianza y utilitarismo permanente, que forman parte de la informalidad en nuestro país. Informalidad que se tiene que convertir en instituciones representativas y participativas a largo plazo.
















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