Andrea Narvaez

El binomio Vizcarra - Humala

La población sigue hipnotizada por la manipulación

El binomio Vizcarra - Humala
Andrea Narvaez
16 de julio del 2020


En política lo impensable puede llegar a ser una realidad. Nadie imaginó que en momentos tan críticos como los que atraviesa nuestro país, el premierato recaería en Pedro Cateriano, el hombre clave del humalismo. Salvador del Solar, Vicente Zeballos y Cateriano son la muestra del preocupante cóctel político con que cuenta el Gobierno de Vizcarra. Más allá de ser deprimente ¿qué nos espera con este tipo de dirigentes?

No es novedad la alianza Vizcarra - Humala, ambos dirigidos por el mismo centro de operaciones del caviaraje. Son la falsa reserva moral, y se pintan como los inmaculados luchadores anticorrupción. 

Gran parte de la población sigue hipnotizada por la manipulación mediática. Pero también están quienes no se creen el cuento del Gobierno eficiente y sin corrupción. Como decía Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, puedes engañar a algunos todo el tiempo; pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Y es por este motivo que el verdadero termómetro está en la calle, y no en las encuestas fabricadas para contentar a los inquilinos palaciegos.

El candidato Vizcarra no la tendrá fácil. Sus pretensiones antojadizas de repetir un periodo presidencial no le dejan conciliar el sueño. Creer que entregará la banda presidencial como un demócrata a carta cabal es una ingenuidad. Ya estamos bastante grandecitos para comernos el cuento del Presidente honorable, que asumió el periodo complementario con hidalguía para reemplazar a su íntimo vacado. Tentar una elección para no quedarse con las ganas de sentarse en el sillón presidencial por elección y no por accidente, será la primera alternativa. Asimismo, no descuidará a sus posibles sucesores, a quienes engordará con encuestas manipuladas, por si su plan de “reelección” no funciona.

La pandemia es el mejor caldo de cultivo para aprovechar el poder, sin fiscalización y con la población adormecida; mientras los hospitales siguen en condiciones desastrosas y la economía toca fondo. El Gobierno cree que haciendo un par de cambios en el Gabinete resolverá el problema por arte de magia. No señores, es demasiado tarde, nuestro país está camino al desastre. No van a lograr de la noche a la mañana lo que se debió trabajar hace años, incluso desde el anterior Gobierno. El humalismo representó el estancamiento y el retroceso, grandes proyectos mineros varados y elefantes blancos investigados. 

A puertas de Fiestas Patrias, el INEI publica sobre la caída de 32% del PBI en mayo; y el empleo está por los suelos, con un derrumbe del 55%. Habrá voces que justifiquen estas caídas por la pandemia, pero lo cierto es que los países vecinos están en mejores condiciones y con menos fallecidos. Nadie nos devolverá a nuestros muertos, y la gestión actual tarde o temprano tendrá que darle explicaciones al país.

Andrea Narvaez
16 de julio del 2020

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