Erick Flores

Demagogia popular

Sobre el referéndum propuesto por el presidente Vizcarra

Demagogia popular
Erick Flores
06 de julio del 2020


“El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos
con el votante medio”. Winston Churchill


En su último mensaje, Vizcarra ha vuelto a convocar la idea de un referéndum para resolver el asunto de la inmunidad parlamentaria, debido a que en el pleno del Congreso no se alcanzó el consenso necesario para su eliminación. Al margen de la simpatía que pueda generar la idea, teniendo en cuenta el desprestigio institucional que ha venido sufriendo el Congreso desde hace muchos años, lo verdaderamente importante del mensaje del presidente está en su actitud cada vez que se topa con alguna situación que no le gusta.

Dicho esto, el asunto se reduce a dejar de lado el andamiaje jurídico que rige nuestro país, desechar la constitución y pasarse por alto toda noción de respeto por la ley y las formas. Gobernar por referéndum parece ser el nuevo deporte de moda entre esta nueva generación de caudillos. Y aunque parece que el referéndum es una herramienta democrática que permite reflejar la voluntad popular, lo cual es visto con simpatía por la gran mayoría de personas, los peligros detrás de esta práctica son bastante graves.

El peruano promedio tiene el perfil de un estudiante rebelde y poco interesado en la enseñanza, un adolescente inconsciente que, por más que se le enseñe de mil formas, insiste en elegir el peor camino posible. Nuestra última experiencia de referéndum y los resultados que hoy estamos padeciendo deberían bastar para que las personas asuman plena consciencia sobre el mito detrás de la “voluntad popular”. Hitler también expresaba la voluntad popular, y todos sabemos cómo es que terminó la sociedad alemana y lo que le costó al mundo.

Otro detalle que debemos recordar sobre el tema es que casi todos los tiranos en la historia reciente se han valido de mecanismos como el referéndum para establecer los cimientos de sus mandatos. La historia muestra una relación bastante cercana entre el uso político de la “voluntad popular”, y los desastres sociales y económicos posteriores. Este tipo de cosas no son meras anécdotas, la experiencia histórica debe tener un lugar importante dentro de los factores que motivan la elección de las personas, pero parece que siempre olvidamos las lecciones del pasado.

Incluso en el supuesto negado de que el votante medio tenga toda la información necesaria para emitir un voto que se puede presumir de racional, todavía nos queda el problema de la comunión de criterios para unificar el grado de la representación. Y esta es una de las críticas más importante que se ha hecho no solo al referéndum, sino al sistema democrático como tal. Si nos basamos en la ficción de legitimidad que una mayoría le puede otorgar a una idea, no existe límite alguno para que se atropellen los derechos de las personas a diestra y siniestra.

Este es el peligro detrás de la demagogia ya característica en Vizcarra. Ante cualquier circunstancia que sobrepase su capacidad y entendimiento, utiliza el referéndum para ocultar los baches de su desastrosa gestión, y aprovecha la imposibilidad del votante racional para salir bien librado de cualquier cuestionamiento. Bien hizo Alexis de Tocqueville al advertirnos sobre la amenaza permanente de la tiranía de las mayorías, las turbas despóticas nunca han reparado en las consecuencias de su torpeza al decidir. Ya lo vivimos con el último referéndum y muy probablemente también padeceremos el corolario ruin del que viene en las próximas elecciones.

Lo que termina siendo evidente en nuestra sociedad es que jamás aprendemos en cuanto a la historia. Con el tiempo, los peruanos hemos aprendido a querer la piedra que siempre aparece en nuestro camino: tropezar siempre con los mismos problemas nos deja en una situación de incertidumbre a puertas de celebrar el bicentenario de nuestra independencia. Y en nuestra calamitosa situación, la pregunta se cae de madura: ¿qué vamos a celebrar el próximo año?

Erick Flores
06 de julio del 2020

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