Dante Bobadilla
Demagogia cara
La campaña en contra de las AFP
Abrumador es oír la andanada de barbaridades que se repiten alrededor de las AFP. Casi todo es falso, fruto de la ignorancia o el odio contra el Sistema Privado de Pensiones (SPP). Para colmo, el presidente Vizcarra cedió hoy a la tentación y se compró el libreto anti AFP para que otros no le quiten el protagonismo en esta campaña de demolición. Las ha tildado de “abusivas”, sin entrar en mayores detalles, como acostumbran los panfletarios.
Las AFP han sido siempre el blanco de la izquierda acá y en todos los países de Latinoamérica. En Argentina el Estado engulló a las AFP bajo el corrupto Gobierno de CFK, y la gente perdió todos sus ahorros. En Chile la guerra es dura y podrían lograr lo mismo. En el Perú esta guerra insensata contra las AFP es parte de esa campaña tenaz de la izquierda, pero tiene además a muchos tontos útiles en sus filas. La izquierda odia a las AFP porque son empresas privadas, porque ganan dinero, (más aún, porque no pierden) porque “se agarran la plata del pueblo” y porque fueron creadas por Fujimori. Hay toda una lista larga de mitos, embustes, mentiras y tonterías regadas por la izquierda contra de las AFP. Lo curioso es ver a gente que parece cuerda e instruida repitiendo estas barbaridades como si fueran verdades.
Las AFP no tienen nada de abusivas. Se limitan a hacer lo que les permite la ley y la SBS. Nadie ha tenido que enjuiciar a una AFP para que le entregue su dinero, como ocurre con la ONP cuyos juicios son innumerables e interminables. Más bien las AFP han tenido que iniciar procesos de cobranza para que distintas instancias del Estado les paguen lo que adeudan. Por desgracia no tienen las prerrogativas de la Sunat para cobrar, y por eso el Estado no les paga. Lo que debería hacer Vizcarra, en primer lugar, es pagarles a las AFP lo que el Estado les debe.
Pese a las limitaciones impuestas por la ley, el SPP funciona bien. La prueba es que más del 60% de los capitales que administra son resultado de la rentabilidad de los fondos. La pensión promedio de la AFP está muy por encima de la ONP, y el 36% de los pensionistas recibe una pensión superior a los S/ 1,200. No se puede juzgar bien a un sistema de pensiones que todavía es joven. Sin embargo, los políticos nunca han dejado de combatir al SPP y de hacerle alguna reforma. No hay un gobierno que no haya hecho una reforma al SPP.
Y dentro de las maravillosas ideas que se leen en estos días está la que busca que las AFP “compartan las pérdidas solidariamente”. Esto es para reírse. ¿Qué otra cosa más que la mezquindad y la estupidez puede motivar semejante propuesta? El general Urresti, convertido hoy en el comandante supremo de la DBA, critica que las AFP nunca pierdan. Él quiere que las AFP, al igual que cualquier otra empresa, estén expuestas a los riesgos del mercado y puedan, eventualmente, perder o incluso quebrar. Imagínense que uno ahorre veinte años en una AFP y quiebre. ¿Quién devolverá los ahorros perdidos? Nadie. Ese es el sistema de pensiones con el que sueña el inteligentísimo general Urresti.
Las pensiones han sido históricamente parte central de la demagogia política y uno de los tópicos que más reformas ha suscitado. Nunca dieron resultados en manos del Estado. No podemos llamarlo “demagogia barata” ya que siempre nos ha salido muy caro. Así que no nos vengan con ese cuento de que “ya es tiempo de una reforma”. Siempre las han hecho. Lo que anhelamos más bien es un tiempo sin reformas. No se puede vivir reformando un sistema de pensiones cada cuatro o cinco años. ¿Por qué mejor no se ocupan de reformar el Sistema Nacional de Pensiones, a cargo de la ONP? O tantos otros organismos del Estado que no funcionan en lo absoluto. Ah, no. Con el sagrado Estado nadie se mete. ¡Vaya hipocresía!
El SPP fue creado por las mentes más brillantes de la economía para cambiar el fracasado sistema estatal de reparto. El Perú lo adoptó en 1992, en medio de las reformas que solucionaron la crisis total del Estado. Las AFP son empresas atípicas que, en efecto, están blindadas para que no quiebren. Tienen ganancia asegurada mediante una comisión. Esa es la virtud de estas empresas: no quiebran. Su responsabilidad es asegurar la rentabilidad de los fondos de pensiones. Esos fondos no son de las AFP sino de los ahorristas. Pero obviamente están expuestos a la inestabilidad de la economía local y global. Por eso tienen altibajos.
Hay que frenar toda esta cháchara que han armado los politiqueros izquierdistas y derechistas para aprovecharse de la crisis y pescar en río revuelto, buscando solo sus intereses y no los de la gente. Ni en todo este Gobierno, ni en este Congreso, existen las mentes lúcidas necesarias para hacer una “reforma integral” del SPP, como algunos anuncian. Ni lo sueñen. Es obvio que muchos de estos agitadores anti AFP ni siquiera han entendido cómo funciona el SPP. Están nadando en la demagogia y la charlatanería, motivados por el afán de lucimiento o, lo que es peor, por el odio ideológico. Urresti cree que basta hacerse el macho y pechar a las AFP para obligarlos a romper el chanchito. Es penoso ver a muchos siguiendo a este alborotado general en una campaña tan irresponsable. Una cosa es perseguir ambulantes por las calles y otra ser un legislador, algo que requiere sabiduría. No se confundan.
















COMENTARIOS