Alan Salinas
Cobros ilegales en la PUCP
Universidad que cuenta con grandes beneficios tributarios
Con bastante frecuencia se ha leído, en diversos medios de prensa, que en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) ha habido, durante varios años y durante la gestión del ex rector Marcial Rubio, “cobros indebidos”. No, señores de la prensa, digamos los hechos como son. Lo que ha sucedido en la PUCP fueron cobros ilegales. Vale decir, un robo a las familias de los estudiantes universitarios por parte de las autoridades de la Universidad, que les hacían pagar ilegalmente medio crédito por la demora en el pago de una boleta de pensiones (pago que giraba en torno a S/ 128 y S/ 488).
Al respecto, ¿qué hemos podido apreciar por parte de los profesores que generan opinión pública? Pues duda y luego ambigüedad en sus respuestas. Pasado un buen tiempo de silencio, decidieron, por Asamblea Universitaria, que —debido a la renuncia de Marcial Rubio y su equipo rectoral— haya un rector interino para convocar a nuevas elecciones de rector y vicerrectores. ¿Y qué dicen sobre los bonos otorgados a docentes, producto de estos cobros ilegales? Nada. Ni un pronunciamiento ni intento de devolución. Silencio cómplice.
Este problema encierra un tema gravitante de la educación superior: la finalidad de lucro. En el país, como resultado de la reforma universitaria que se dio durante el Gobierno de Humala (en la que participaron varios docentes de la PUCP, en asesorías sobre el tema) se hizo una distinción entre universidades privadas y asociativas. Las segundas (entre la que se encuentra la PUCP) gozan de beneficios tributarios, porque supuestamente no tenían finalidad de lucro. Eso es doble moral. Pues si bien la PUCP exige al Estado exoneración por tener carácter asociativo, las autoridades de esta casa de estudios, ante los estudiantes y sus familias que los financian, no tienen piedad ni una cuota de sensibilidad social. Durante varios años les han hecho cobros ilegales.
Esta situación configura legalmente un delito de lavado de activos, que conlleva a pensar que hubo una organización criminal encabezada por Marcial Rubio al interior de la Universidad Católica. ¿Y la prensa hizo alguna mención sobre el tema? Omisión voluntaria. Podemos percibir que la prensa hace poco o nada para brindar información veraz y objetiva. “Informan” lo que les conviene, y ocultan lo que choca con sus intereses. Claro está que lo que sucede en la PUCP forma parte de esos intereses que están siendo vulnerados y que no quieren hacer públicos.
¡Así estamos!
















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