Alan Salinas
Carta al Perú
La voluntad se impondrá a cualquier pesimismo
En una reciente entrevista al israelí Yuval Harari para El País de España, el filósofo indicó que en tiempos de coronavirus es necesario declarar una emergencia sanitaria global ante esta pandemia. Vale decir, para hacer frente a este gran problema médico y sanitario es necesario reafirmarnos en una cooperación internacional que implique, a su vez, liderazgo político y científico responsable. Solo así, asegura, se podrá controlar y luego mitigar este virus que acecha a la humanidad.
Por otro lado, el surcoreano Byung Chul Han propone que los países asiáticos (que han logrado controlar la expansión de este virus) otorguen cierto tipo de apoyo a los países occidentales para luchar contra la pandemia, que está matando miles de personas en Europa y Latinoamérica. Claro, con los cuidados respectivos, dada la estrategia geopolítica del principal tigre asiático como es China.
Es importante traer como contexto estas importantes reflexiones para que se tomen las previsiones pertinentes en el país. A la fecha, de acuerdo a las declaraciones de Ernesto Bustamante –exdirector del Instituto Nacional de Salud–, el Ministerio de Salud no está haciendo las adquisiciones que permitirían combatir en su primera fase al coronavirus. Para eso, es necesario una prueba molecular –sostiene el especialista–, para su detección a tiempo. Es importante señalar que las críticas a las medidas planteadas por el Gobierno frente a esta pandemia hay que tomarlas con la responsabilidad del caso; y no con soberbia y desatino (o bullying mediático), como viene realizando los allegados a la casa de Pizarro.
Ahora más que nunca, en estos tiempos de crisis, se necesita una grandeza que logre juntar voluntades para luchar contra un gran mal. El presidente tiene que convocar, en un gabinete de ancha base, a todas las fuerzas políticas. Se puede lograr si es que las atenciones no van por un camino de show político. No se gobierna para las encuestas. Se necesita la atención médica para todos por igual.
El Perú, como el resto del mundo, necesita rearticular el principio de solidaridad en nuestra sociedad, algo que el mercado por sí solo no puede hacer. El país necesita reestructurar el tejido social, en su mayoría informal, a partir de la confianza interpersonal e institucional. El Perú requiere atención material responsable y una convocatoria nacional de combate a esta pandemia.
Winston Churchill, en plena Segunda Guerra Mundial, se presentó ante la Cámara de los Comunes para dirigirse al país inglés, afirmando, con fortaleza espiritual, que sí se puede lograr el cometido, aunque cueste sangre, sudor y lágrimas. Con pocos hombres, barcos y fusiles y con la inmensa solidaridad de sus aliados, como Francia y Estados Unidos, los ingleses lograron sacar de la isla de Gran Bretaña a la tiranía nazi.
La historia nos enseña siempre que la voluntad se superpone a todo pesimismo. Hay momentos en que la rueda del pesimismo se puede detener con tan solo la voluntad organizada de políticos, científicos y la solidaridad del mundo. Hágalo, presidente Vizcarra, y el país lo reconocerá.
















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