Globalización

¿Por qué Estados Unidos no ha destruido a las fuerzas armadas de Venezuela?

Pregunta acuciante para entender el proyecto de reconstrucción del país

¿Por qué Estados Unidos no ha destruido a las fuerzas armadas de Venezuela?
  • 08 de enero del 2026

 

Ahora muy pocos observadores y analistas dudan de la enorme superioridad tecnológica de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en el planeta, que aventaja por varias décadas a las de otras potencias mundiales. En la operación militar en Venezuela el despliegue de inteligencia y tecnologías de los Estados Unidos le permitió controlar todo el espacio aéreo movilizando cazas F-18, F-22 y F-35 y drones no tripulados, luego de haber desplazado cerca del 40% de su flota naval al Caribe, frente a las costas llaneras.

Sobre el trabajo de los satélites en el espacio y las tecnologías para las guerras electrónicas, la ofensiva de los Estados Unidos simplemente cegó a los radares venezolanos emplazados con asesoramiento ruso. Y ni las baterías antiaéreas, repletas de misiles construidos con colaboración iraní y también rusa, lograron disparar. Tampoco los cazas Sukhoi-30 lograron despegar.

La superioridad tecnológica y militar fue abrumadora, y los posteriores bombardeos de bases y aeropuertos neutralizaron cualquier capacidad de respuesta de las fuerzas armadas bolivarianas. Si los hechos se desarrollaron de esa manera surge una pregunta inevitable: ¿Por qué el Ejército de los Estados Unidos no destruyó a las fuerzas armadas bolivarianas y eliminó a toda la élite militar del castro-chavismo?

Si Estados Unidos hubiese planeado la destrucción de la institucionalidad militar venezolana lo habría hecho, más aún si tenemos en cuenta la reciente operación de Israel en contra de Irán, una operación en que la aviación israelí controló el espacio aéreo iraní y eliminó a toda la élite militar y nuclear del país persa.

Francisco Tudela, ex Canciller de la República, en la primera entrevista del año de nuestro portal , ha sostenido que los Estados Unidos ha aprendido de la invasión en Irak, en donde el derrocamiento de Sadam Hussein y la destrucción del ejército iraquí desataron la anarquía general y los restos militares iraquíes luego se pasaron al fundamentalismo islámico, desatando una guerra prolongada de resistencia. Juan Claudio Lechín, periodista y escritor boliviano, igualmente en este portal, ha sostenido que el proyecto cubano en Venezuela nunca pasó por construir el viejo socialismo de la Unión Soviética –es decir instituciones económicas y políticas sin viabilidad, pero instituciones al fin–, sino que adrede apuntaron a un Estado fallido, poblado de señores y caudillos de la guerra, tales como las brigadas civiles bolivarianas armadas, el ELN y las FARC de Colombia, núcleos islámicos de Hezbollah y Hamas y otros ejércitos criminales como el conocido “Tren de Aragua”. El objetivo: convertir el control cubano sobre las fuerzas armadas en un sistema férreo de control político militar de toda la sociedad en violencia. En ese contexto, se podía expropiar impunemente la riqueza petrolera de los venezolanos y desarrollar una industria mundial del narcotráfico.

Planteadas las cosas así es incuestionable que cualquier analista político y militar apostaría por mantener la institucionalidad de las fuerzas armadas venezolanas con el objetivo inmediato de evitar la anarquía y la guerra civil de todos contra todos, mientras se cancelan los vínculos castrenses con Cuba y el eje antioccidental integrado por China, Rusia e Irán. La permanencia de la flota naval de Estados Unidos revela que ese es el objetivo y que, mediante una política de palos y zanahorias, se buscará neutralizar las resistencias en los mandos, ganar sectores, decretar amnistías y avanzar en la construcción de un nuevo orden en Venezuela. Si las resistencias crecieran inevitablemente asistiríamos a una nueva oleada de ataques y operaciones estadounidenses para neutralizar a quienes se declaran en oposición.

El gran objetivo entonces, luego de la captura y el procesamiento de Nicolás Maduro, es evitar la anarquía y eventuales focos de resistencia que logren legitimar los planes de la inteligencia cubana en el país llanero.

El presidente Donald Trump empieza a hacer anuncios que revelan que Estados Unidos ya controla la situación, más allá de algunos pronunciamientos desafiantes de la actual presidente interina, Delcy Rodríguez. Por ejemplo, Estados Unidos sigue incautando buques petroleros destinados a Cuba y exige que Venezuela le entregue 50 millones de barriles de petróleo. Por otro lado, Trump ha comenzado a demandar que Venezuela rompa relaciones con China, Rusia e Irán.

Es incuestionable que los hechos van confirmando que el poder real en Venezuela proviene de la flota naval de Estados Unidos emplazada en el Caribe. Y si bien la señora Rodríguez lanza discursos antiimperiales para mantener el predicamento, en la base es incuestionable que se desmonta la presencia cubana y antioccidental en Venezuela. Cuando asome la posibilidad de la democracia pocos dudan que llegará la hora de María Corina Machado.

  • 08 de enero del 2026

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