Editorial Economía

La pesca y los sectores en riesgo ante El Niño

El nuevo gobierno debe tomar medidas de emergencia

La pesca y los sectores en riesgo ante El Niño
  • 21 de julio del 2026


El fenómeno de El Niño podría tener un impacto devastador en la economía: el jefe del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima, Óscar Chávez, estimó que el 23.7% del PBI está en peligro. Entre los sectores en grave riesgo están la agricultura, el transporte, el comercio, la agroindustria y, de manera especial, la pesca, uno de los motores históricos de las exportaciones nacionales.

La preocupación por este sector responde a su creciente peso dentro de la economía peruana. Durante los últimos años la industria pesquera ha experimentado una transformación significativa. Las exportaciones de productos pesqueros pasaron de US$ 519 millones en 2009 a US$ 2,264 millones en 2025. Semejante crecimiento refleja una industria que ha diversificado su oferta y ha incorporado mayor valor agregado y fortalecido su aporte al desarrollo económico del país.

Por estas consideraciones, el desarrollo de El Niño representa un riesgo considerable. El incremento de la temperatura superficial del mar modifica la distribución de numerosas especies marinas y afecta directamente a la anchoveta, principal recurso pesquero del país y base de una de las industrias exportadoras más importantes del país. Conforme las aguas se calientan, la anchoveta migra hacia zonas más profundas o hacia el sur del litoral, reduciendo su disponibilidad para la pesca industrial y alterando el equilibrio del ecosistema marino.

Ese desplazamiento ya comienza a reflejarse en las perspectivas económicas del sector. El Banco Central de Reserva prevé que la actividad pesquera pase de un crecimiento esperado de 2.0% a una caída de -6.6%, mientras que la manufactura primaria vinculada a la pesca, con una proyección de de 3.1% de incremento, caería -0.2%. La menor captura de anchoveta implica una reducción en la producción de harina y aceite de pescado, productos que representan una parte significativa de las exportaciones pesqueras y de la recaudación tributaria asociada a esta actividad.

Las consecuencias también se perciben en quienes dependen directamente del mar para sostener a sus familias. En Lambayeque alrededor de 3,000 pescadores ya reportan pérdidas por la escasez de recursos hidrobiológicos. Es más, muchos de estos aseguran que las faenas han dejado de ser rentables debido al elevado costo operativo y a la ausencia de capturas suficientes para cubrir los gastos de combustible, mantenimiento y alimentación de las embarcaciones. 

Sin embargo, el impacto sobre la pesca forma parte de un problema mucho más amplio. Los cambios en la temperatura del mar llegan acompañados de lluvias intensas, inundaciones y huaicos, que ya han dejado 931 kilómetros de infraestructura vial dañada, mientras la respuesta preventiva sigue rezagada. La cartera de 61 proyectos de la Autoridad Nacional de Infraestructura, valorizada en S/ 22,784 millones, registra apenas un 51% de avance físico, con S/ 11,621 millones destinados a infraestructura de protección aún sin ejecutar. A ello se suma que en los dos últimos años la inversión destinada a prevención se redujo en más del 30%, aumentando la vulnerabilidad del país frente a un evento climático de alta intensidad.

La experiencia histórica permite dimensionar lo que está en juego. El fenómeno de El Niño de inicios de los años ochenta del siglo pasado provocó una caída del PBI de 11.6% en 1982 y de más del 10% en 1983, mientras que el evento extraordinario de 1997-1998 ocasionó pérdidas estimadas en US$ 3,500 millones, equivalentes al 4.5% del PBI de entonces. Hoy el escenario resulta especialmente desafiante porque más de 11 millones de personas, 35,000 instituciones educativas, 7,000 establecimientos de salud y 3.6 millones de viviendas están expuestos al fenómeno climático. 

En ese contexto, el nuevo gobierno de Keiko Fujimori debe correr en contra del tiempo, sobre todo por el abandono de las políticas de prevención de los últimos años. Aquí se requiere una convergencia institucional del Ejecutivo y el Legislativo para otorgar facultades delegadas al nuevo gobierno para enfrentar la emergencia. El objetivo: acelerar la ejecución de las obras de infraestructura preventiva. Y proteger sectores estratégicos como la pesca constituye una prioridad nacional para reducir el impacto económico y social de un fenómeno cuya llegada parece cada vez más inminente.

  • 21 de julio del 2026

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