Dante Bobadilla

Votar sin memoria ni dignidad

Si algo sabe la izquierda es engañar, desinformar y manipular jóvenes

Votar sin memoria ni dignidad
Dante Bobadilla
26 de mayo del 2021


No sorprende ver cómo, ante los recientes hechos de violencia terrorista, la izquierda –casi por acto reflejo– ha tratado de lavarle la cara a Sendero Luminoso. Pero lo que sí sorprende es ver a un sector de la prensa empeñada en desvirtuar las versiones que señalan a un remanente o disidente de Sendero Luminoso como autor de la matanza. Mala propaganda para el candidato que ha sido señalado por la inteligencia policial como mando medio de Sendero Luminoso en una organización sindical del magisterio. El pánico cundió por varias redacciones.

Fue una matanza orientada a “purificar” la sociedad de malos elementos. Nada nuevo en la historia de la izquierda. El marxismo es una ideología perversa que, a partir de una interpretación sesgada y pobre de la realidad social y de la historia, reivindica la violencia como “partera de la historia” y la establece como método válido para realizar los cambios sociales y políticos necesarios para alcanzar el paraíso de la “justicia social”. 

La revolución cultural de Mao, inspiración de Sendero Luminoso, asesinó a 20 millones de chinos acusados de ser “infiltrados del capitalismo” y responsables del fracaso económico que acababa de matar a 30 millones de chinos, en la primera etapa de reformas comunistas. Es decir, lejos de admitir el fracaso del modelo, culparon a su propia sociedad y la exterminaron. En este genocidio Mao contó con el entusiasta apoyo de la juventud, que no dudó en mancharse las manos de sangre para ayudar a depurar a su sociedad acatando a su líder.

Algo así ocurrió en el Perú en los ochenta. Fueron jóvenes quienes tomaron las armas obedeciendo las instrucciones del “presidente Gonzalo” y su cúpula. También eran jóvenes los que rodeaban a Néstor Cerpa Cartolini en la última aventura del MRTA. La izquierda ha sabido siempre aprovechar el idealismo, la rebeldía y la ignorancia de los jóvenes para llevarlos hacia la violencia política una y otra vez. Los jóvenes del nuevo milenio ni siquiera reconocen a Abimael Guzmán en una foto. Han borrado el terrorismo de la historia o se le ha recubierto de eufemismos, centrado el relato en el abuso del Estado culpando de todo a Alberto Fujimori.

Muchos jóvenes salieron una vez más a las calles a rechazar a Keiko Fujimori, arriados por la izquierda. Chiquillos que bordean los 25 años creen saberlo todo y pretenden darnos lecciones de “memoria y dignidad”. Fueron amamantados en el odio mediante los mitos ridículos que la izquierda inventó en estos años contra el fujimorismo: 6,000 millones robados, maletas cargadas de oro, 300,000 esterilizaciones forzadas, crímenes de lesa humanidad, Keiko corrupta, narcotraficante, dueña de mineras, etc. Y se lo creen todo. Si algo sabe la izquierda es engañar, desinformar y manipular jóvenes. Ese ha sido siempre su mejor oficio.

Estos chicos deberían preguntarles a sus padres cómo se vivía en el Perú a principios de 1990, cuando nadie tenía dignidad. Porque no hay dignidad cuando tienes que salir de tu casa con miedo de ser asesinado o volado en un atentado, cuando te bajan del bus y te obligan a poner las manos en la pared mientras te rastrillan una metralleta, cuando no puedes transitar por las calles porque están llenas de tranqueras por temor a los coches bomba, o están repletas de grupos electrógenos para suplir de energía a los negocios por las torres derribadas, cuando tienes que madrugar y hacer colas enormes para comprar productos de primera necesidad, cuando el Estado quebrado no puede pagar ni su propia planilla y estafa a sus empleados con cheques sin fondo. Cuando no hay esperanza en el futuro no hay dignidad.

No hay dignidad cuando no puedes viajar a tu tierra porque las carreteras están destruidas, cuando te llaman para avisarte que los terroristas mataron a un amigo, un hermano, un tío o a tus padres antes de quemar el negocio. Y no puedes hacer nada porque los jueces y fiscales tienen miedo de condenar a los terroristas, y la policía es acribillada en sus comisarías. Que les cuenten sus padres a estos jóvenes que nadie tenía dignidad a principios de los años noventa. Esa es la memoria que les falta conocer porque nunca se las han contado.

Si algo deberían enseñar en la historia del Perú es que Fujimori nos devolvió la dignidad a los peruanos. Nos devolvió la libertad, la seguridad, la prosperidad y la esperanza de vivir en un país con futuro. Los errores que cometió, como cualquier ser humano, yo, personalmente, se los perdono mil veces. Los delitos que cometió ya los pagó hace tiempo. La gran mentira de la “autoría mediata” solo lo ha convertido en un preso político y en un rehén de la izquierda. Por todo esto, por mi memoria y dignidad, tendría que estar demente para votar por Pedro Castillo y por un partido que tiene claros nexos con los criminales del VRAEM. Quienes pretenden votar por ellos es simplemente porque carecen de memoria y dignidad.

Dante Bobadilla
26 de mayo del 2021

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