Aldair Aquije
Minería y desarrollo regional: una oportunidad que no todos aprovechan
Regiones con grandes recursos pero con un mal manejo económico
La minería se ha establecido como uno de los pilares de la economía peruana. De acuerdo con los datos del Ministerio de Energía y Minas, en 2025 representó aproximadamente el 10% del PBI nacional. El cobre se posicionó como el mineral de mayor producción, con 688,214 toneladas métricas finas (TMF), seguido del oro, con 24.8 TMF. Además, durante los primeros meses de ese año, el zinc alcanzó las 327,847 TMF; la plata, las 880 TMF; y el plomo, las 67,925 TMF. Todo ello, en conjunto, generó alrededor de S/ 10,046 millones por transferencias mineras a nivel nacional.
De acuerdo con el Boletín Estadístico - Diciembre 2025, del Ministerio de Energía y Minas, Cajamarca percibió más de S/ 576 millones por transferencias de recursos resultantes de la actividad minera durante ese año. De este monto, S/ 349 millones corresponden al canon minero, S/ 211 millones a las regalías mineras y S/ 16 millones al derecho de vigencia y penalidad. Estos ingresos la posicionaron como la octava región con mayor participación en dichas transferencias, con un 5.7% del total nacional.
Sin embargo, estos recursos no están siendo aprovechados completamente por el Gobierno Regional. De acuerdo con la última edición del Índice de Competitividad Regional (Incore 2026), elaborado por el IPE, la región Cajamarca —que posee un gran potencial minero— se ubica como la sexta región menos competitiva a nivel nacional. Es decir, aún tiene dificultades para aprovechar sus recursos y traducirlos en mejoras económicas. En consecuencia, Cajamarca continúa siendo la región más pobre del país desde el año 2022, con una tasa de pobreza superior al 40%.
Una realidad distinta la encontramos en Apurímac. En esta región, las transferencias mineras ascendieron a más de S/ 894 millones en 2025, de los cuales S/ 394 millones fueron por concepto de canon minero, S/ 474 millones por regalías mineras y S/ 25 millones por derecho de vigencia y penalidad. Estas cifras la han posicionado como la quinta región con mayor participación en las transferencias, con un 8.9% del total nacional. En consecuencia, de acuerdo con los datos del IPE, Apurímac ha registrado tan solo un 20% de pobreza monetaria en 2025 y se ha ubicado entre las regiones más competitivas del país.
¿Por qué dos regiones con gran potencial minero presentan resultados tan distintos? En el rechazo a la actividad minera hallamos una respuesta. Recordemos que Cajamarca cuenta con una cartera de proyectos mineros valorizados en más de US$ 16,700 millones, pero muchos de ellos se encuentran paralizados: Galeno, La Granja, Michiquillay y Conga. Este último tuvo una fuerte oposición tanto de las autoridades como de la población, llegando a desencadenar protestas sociales. Recientemente, se ha suspendido el proyecto Calpayoc debido a un amparo presentado en 2024.
También debemos mencionar la corrupción de los gobiernos regionales. A fines de 2025, la Comisión Especial de Control Recurrente denunció formalmente ante el Ministerio Público a 18 gobiernos regionales por indicios de corrupción. Cajamarca lideró esta lista con 43 casos. A principios de octubre, la senadora Katherin Ampuero afirmó que la actual gestión de la región gastó S/ 44 millones durante el período 2023-2024 por concepto de compra de bocaditos y viajes. Además, la Contraloría General de la República halló un perjuicio económico superior a los S/ 4 millones en una contratación hecha por el Gobierno Regional para la construcción de módulos prefabricados.
Finalmente, otra respuesta la hallamos en la incapacidad de los gobiernos regionales para gestionar los recursos públicos. Se cuenta con los recursos, pero no necesariamente con los conocimientos necesarios en gestión pública para invertirlos de manera eficaz y eficiente. Debido a estas deficiencias, se priorizan actividades o proyectos que no benefician adecuadamente a la población, lo que deja en claro que la obtención de beneficios resultantes de la explotación de nuestros recursos constituye una oportunidad y, al mismo tiempo, un desafío.
















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