Dante Bobadilla

Lecciones de la realidad

Muchos prefieren seguir al profeta de moda

Lecciones de la realidad
Dante Bobadilla
04 de noviembre del 2020


La actual pandemia es uno de los golpes más duros que la realidad ha asestado a los humanos, aunque no el único de la historia. Un terremoto nos recuerda que estamos en un planeta inestable, donde el núcleo incandescente empuja a los continentes y expulsa su furia a través de volcanes que pueden oscurecer varios países repentinamente. Un huracán revela que el Sol puede calentar los océanos al punto de generar grandes desastres climáticos. Podemos ser víctimas de un meteorito o ser aniquilados por cepas de virus o bacterias letales. Estamos, pues, rodeados de muchos peligros y nada nos garantiza la supervivencia.

Pero olvidando eso organizamos nuestras vidas como si todo fuera perfecto. Llamamos “milagro” a la vida que es un fenómeno natural, producto de procesos azarosos de elementos y fuerzas en un ambiente propicio; y cuya inmensa variedad de formas resulta de la mutación y el ensamble continuo de ciertas moléculas básicas, que construyen estructuras complejas. El orden es solo una apariencia en medio del azar y el caos. Sin embargo, vivimos bajo la ilusión de que hay un orden universal perfecto, que la vida es el regalo de un Dios benevolente y que el organismo humano es maravilloso. Malas noticias: no es verdad.

El ser humano es complejo y lleno de defectos. Casi todos padecen de algo, ya sea orgánico o mental. Hay cientos de enfermedades que pueden afectarnos. Es ridículo afirmar que somos el diseño de un ser supremo inteligente que nos ama. Al contrario, si se trata de creer en un diseñador, viendo todo lo que los humanos pueden padecer y cometer, yo apostaría por una mente malévola. Pero no hay nada de eso. Nuestra especie apareció lentamente en un largo proceso evolutivo que tardó entre dos y cinco millones de años, generando en ese transcurso varias especies fallidas que desaparecieron sin apenas dejar rastro.

El hombre actual surgió hace unos cien mil años o poco más. Aprendimos a pensar y hablar hace veinte mil años. Las primeras civilizaciones aparecieron hace diez mil años y los dioses fueron inventados hace solo cinco mil años. El hombre empezó adorando casi todo, pero básicamente el Sol o lo que hay en el cielo. Aún adoramos seres en el cielo, aunque sabemos que el Sol es una estrella y que en el cielo solo hay gases. El pensamiento científico fue lo último que logramos hace solo unos doscientos años, aunque es poco habitual en los humanos. La mayoría sigue pensando de forma básica y cree en mitos. Es así debido a que las sociedades se organizaron alrededor de mitos de fe desde tiempos remotos. El poder y el orden siempre se construyeron alrededor de una religión. Los reyes se imponían como dioses, luego como hijos de un dios y finalmente como representantes de Dios. Esa ha sido la clave de todo el poder.

El cerebro humano es fantástico. Se estima que está formado por unas cien mil millones de neuronas, y cada una puede establecer cinco mil conexiones. Calculen el tamaño de la red que es capaz de generar. Por eso la mente puede crear todo un mundo de fantasía, pero también fallar de maneras catastróficas. Sin embargo, los humanos hacen un pobre uso del cerebro. Es como si a un niño le dieran un poderoso computador y solo lo usara para jugar. Todavía se conducen guiados básicamente por emociones y creencias primitivas. El tremendo progreso logrado por la humanidad en los últimos 200 años se debe a tres factores: la ciencia, la tecnología y la separación del gobierno y la religión. Tres cosas que faltan en el Perú.

El covid-19 también ha generado el surgimiento de nuevas creencias y charlatanes. Dicen que el covid-19 fue inventado por los chinos para imponer el comunismo, que nos quieren vacunar para controlar nuestras mentes, que las nuevas tecnologías nos quitarán libertad, que los ricos quieren dominarnos, etc. Los cuentistas con o sin púlpito tienen amplias audiencias. Es el arte más antiguo de la humanidad, y hoy se potencia con Internet y las redes sociales, en una sociedad que no lee ni entiende lo que lee. Por todo esto, la realidad seguirá siendo escamoteada por los humanos para preferir una buena historia y seguir al profeta de moda.

Dante Bobadilla
04 de noviembre del 2020

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