Alan Salinas

Las promesas incumplidas del régimen

En institucionalidad y democracia

Las promesas incumplidas del régimen
Alan Salinas
31 de octubre del 2019


A la caída del régimen autoritario de Fujimori, en el año 2000, el país entró en la transición 
a la democracia. Desde ese momento el Perú creó y reinstauró instituciones, y reorganizó las reglas de juego. Así nació el Acuerdo Nacional, se inició el proceso de descentralización y se llevaron a cabo cuatro elecciones nacionales y cuatro subnacionales. Si bien hemos logrado generar un pacto político hacia el 2021, ¿qué temas hasta ahora no han sido logrados? Ensayemos algunas ideas.

En lo que respecta al Estado, hemos podido apreciar que la capacidad estatal eficiente y eficaz es aún un gran desafío para nuestro adolescente régimen democrático. Como es de público conocimiento, existen islas de eficiencia y eficacia estatal vinculadas a lo económico (como son el MEF, El Banco Central de Reserva y la SUNAT), que han logrado generar una tecnocracia casi inamovible.

Digo casi, porque luego de terminada una gestión pública varios técnicos salen hacia el sector privado. Problema allí: la silla giratoria que no hace más que traer a mediano y largo plazo conflicto de intereses. ¿Qué pasa –por ejemplo– con el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Inclusión? Su eficiencia y eficacia son hasta el momento cuestionables. Existen varias razones, como el poco presupuesto público para dichos ministerios y “tecnócratas” con precario conocimiento del sector. A nivel subnacional, es aún peor.

Sobre la nación, hasta la fecha se ha dejado a los agentes económicos (léase gastronomía y música), y ciertas iniciativas ciudadanas, la voluntad de construirla. El Estado ha creado la marca Perú, pero no las articula. Arellano cree que la migración espontánea generará a largo plazo la nación (El Comercio, 08/08/16), pero no necesariamente es así; la informalidad es actualmente su máxima expresión.

Desde el Estado, el reto está en sistematizar y trabajar conjuntamente dichas iniciativas del mercado y de ciudadanía, y generar una tecnocracia sobre el tema del Estado Nación. En otras palabras, se necesita capacidad estatal también en el campo social, educacional y cultura, así como más descentralización. El 2021 está cerca, y el régimen necesita afirmarse.

Alan Salinas
31 de octubre del 2019

COMENTARIOS