Dardo López-Dolz
La guerra como herramienta última para la prevención de crisis
Cuando la acción decisiva se convierte en una cuestión de supervivencia
La cirugía rara vez es bienvenida. Sin embargo, cuando un paciente requiere un procedimiento médico serio, el objetivo no es la comodidad sino la supervivencia. La intervención se vuelve necesaria para evitar que una condición empeore más allá de lo reparable. Los pacientes suelen aceptar una cirugía cuando quedan pocas o ninguna alternativa saludable. El procedimiento implica costos, riesgos y una recuperación muchas veces difícil. Sin embargo, el costo de posponer la intervención puede ser mucho mayor que el de actuar con decisión.
Las decisiones estratégicas en la guerra suelen seguir una lógica similar. Como observó el célebre teórico militar prusiano Carl von Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios. Cuando la diplomacia, la disuasión y las respuestas limitadas no logran neutralizar una amenaza, el uso de la fuerza puede surgir no como la opción preferida, sino como el último instrumento disponible para preservar la seguridad y el orden político.
Lanzar un golpe para defender el modo de vida de una nación, un continente o tu mitad del planeta se asemeja a la difícil decisión de someterse a una cirugía. Exige recursos, implica riesgos y conlleva consecuencias. Sin embargo, negarse a actuar a tiempo puede permitir que la amenaza crezca, se organice mejor y se vuelva, en última instancia, más destructiva.
Cuando un Estado sufre ataques sostenidos, como los que ha recibido Irán, y al mismo tiempo evidencia que su capacidad remanente le permite lanzar un contraataque contundente confirma la existencia de células durmientes preparadas para nuevos atentados, el dilema estratégico se reduce considerablemente. En ese punto, la acción decisiva deja de ser simplemente una opción: se convierte en una cuestión de supervivencia.
La guerra nunca es deseable. Pero en determinadas circunstancias extremas, puede convertirse en el último instrumento de prevención y gestión de crisis. La historia recuerda una y otra vez que el costo de actuar demasiado tarde puede ser mayor que el de actuar con decisión.
















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