Jorge Varela

Falencias de una izquierda inerte

En Chile es una sector político carcomida desde su propio interior

Falencias de una izquierda inerte
Jorge Varela
01 de septiembre del 2026

 

¿Dónde está la izquierda?, es una pregunta que induce a equívocos. Las interrogantes que debieran formularse quienes se ufanan de pertenecer a ella, y también sus adversarios, son otras: ¿en qué está la izquierda?, ¿qué quiere?, ¿qué pretende?, ¿tiene objetivos claros?, ¿conoce la ruta a seguir?, ¿tiene un itinerario programado?, ¿cuál es su diseño teórico para esta fase de la historia?, ¿tiene algún horizonte estratégico?, ¿ha definido una estructura operativa eficaz?

 

La cuestión básica: su razón de ser 

La cuestión básica que la atormenta se vincula a su razón de ser, a sus motivaciones para existir y proyectarse; no se relaciona con su ubicación en el escenario político-social, no depende del lugar sin sol en el que se encuentra arrinconada. Cuando como conglomerado no sabe hacia dónde ir, incluso el tema del liderazgo atarantado pasa a segundo plano. 

En un debate sobre las vicisitudes de su destino, organizado por la revista Nueva Sociedad, que tuvo lugar en Montevideo, el chileno Gabriel Boric expresó en torno al tema convocante: “la izquierda está viva, la izquierda está pensando, estamos debatiendo, aprendiendo de las derrotas. No nos vamos a disculpar por ser de izquierda, ni por tener convicciones de igualdad social. Estoy orgulloso de ser una persona de izquierda”. Luego, recurrió a su vieja y disonante lira poética para acotar: “el fanatismo por la moderación (para ganar el centro), al final, no lleva a ninguna parte”. 

 

Una contra-elite burguesa de devoradores 

En el caso particular del Frente Amplio de Chile en tanto ente socio-político, -una categoría orgánica superior a la de simple movimiento constituido por profesionales egresados de las universidades, pertenecientes a una contra-élite tan burguesa como aquella que le dio vida y formación-, le hizo muy mal su paso por el poder. Su discurso meritocrático inicial que le sirvió para ganar cargos de representación pública, quedó tempranamente apagado por una ola de escándalos de corrupción y nepotismo. Lo que parecía una renovación encabezada por jóvenes sanos e instruidos con ganas de trabajar por su país, se convirtió en un gobierno ineficaz perforado y carcomido por el vuelo rasante de devoradores ansiosos difíciles de contener. La decadencia encontró en ellos el potencial energético necesario para continuar su tarea infame de hacer daño a las instituciones.

 

Tacticismo oportunista 

El Frente Amplio y sus seguidores aprovecharon el vacío circundante del tiempo político pasado para desplegar tácticas oportunistas. Es lo que el escritor italiano Antonio Scurati -autor de varias obras sobre Mussolini y el ascenso del fascismo- denomina “la supremacía táctica del vacío” o “tacticismo”. 

Todo esquema táctico es reflejo de decisiones estratégicas supeditadas al logro de un núcleo de ideas compartidas que alimentan el tronco de pensamiento vital constitutivo del ser de un ente, de naturaleza política singular. Pero, ¿es posible hallar la raíz de los extravíos del frente-amplismo solo en el ámbito táctico? 

Si se lee con benevolencia las conclusiones del Primer Congreso Ideológico efectuado hace poco, es inevitable constatar que dicho documento no estaba en condición de “pasar el mes de agosto”, como se dice de manera coloquial cuando una persona o entidad se encuentra en estado calamitoso, a punto del desvanecimiento. Su texto lato y envolvente apenas puede ser calificado con nota tres; es decir, se trata de un contenido deficiente. 

 

La falta de autocrítica impide definir objetivos

¿De verdad, la izquierda aspira a levantarse? Juan Carvajal, quien fuera asesor comunicacional de gobiernos socialistas anteriores, ha señalado que “toda la oposición (de izquierda) está en un proceso de reflexión profunda y eso implica una autocrítica de lo que ha hecho, cómo lo ha hecho, para dónde va, qué quiere hacer y cómo reencantar”. Ahora si el objetivo principal es salvar a la izquierda hay que saber cómo hacerlo: no será con cuotas de voluntarismo primitivo o ambición, será con humildad, con sacrificio, con talento, con experiencia, con equilibrio. 

La cientista política Javiera Arce, militante socialista, ha puesto énfasis en que la falta de culpa es una de las razones de la desarticulación. “La oposición no tiene un objetivo, y si el objetivo a corto plazo es recuperar el gobierno, entonces no van a hacer ninguna autocrítica y van a llegar y sumar siglas”. La consigna unificadora será: “Vamos a pegarle a la derecha y a la extrema derecha”.

Tras la retahíla de fracasos izquierdistas es evidente que amenazar con darle duro a las derechas dejó de ser la única vía estratégica abierta para avanzar, al convertirse en una consigna torpe. Tan torpe como lo dicho en Montevideo: "No tenemos que asumir como propio el hundimiento moral en el que nos quieren someter”.

Jorge Varela
01 de septiembre del 2026

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