Alan Salinas

Encuestas y elecciones

El electorado peruano está aprendiendo a votar

Encuestas y elecciones
Alan Salinas
06 de enero del 2021


Siempre he pensado que las encuestas son una la foto de una determinada circunstancia política; y no la gran foto, vale decir, el proceso político. Por eso, soy cuidadoso con los datos que nos presentan las encuestadoras con respecto a las preferencias electorales de cara a las elecciones de abril del próximo año. Y sostengo ello debido a que en un sistema de partidos peruano bastante frágil, la volatilidad electoral tiende a ser la constante.

Apreciemos lo que ha pasado en estos últimos años. La novedad que representó en cierto momento César Acuña, en el 2016 pasó al candidato Julio Guzmán. Y sostengo ello también porque en las elecciones del 2011 Alejandro Toledo lideraba las intenciones de voto hasta el mes de febrero. Llegada las elecciones, quedó en cuarto lugar. 

De acuerdo a estos datos, uno puede interpretar que el electorado peruano siente un hartazgo hacia la oferta electoral estable. La novedad política –en este marco– cobra protagonismo. Pero lo nuevo no termina de convencer. Vale decir, hasta el momento no se puede apreciar constancia de un candidato en un determinado lugar de las preferencias electorales. 

Existe también el rechazo a lo ya existente. Ante la pregunta “¿por quién no votaría?”, la respuesta en mayor proporción la tienen el fujimorismo y el aprismo. Este dato refleja también que existen ciertas divisiones políticas que marcan una tendencia en el electorado. 

Pero si uno revisa detenidamente otros datos de estas últimas encuestas, puede apreciar que en el imaginario del electorado prefieren un candidato con experiencia política para gobernar el país. Eso es un indicador que –en estos casi cinco procesos electorales presidenciales y parlamentarios– el electorado está aprendiendo a votar. Es obvio que puede equivocarse, pero nos refleja algo. 

Entonces, ante lo nuevo en política, que no termina cuajar ni de ser consistente en el tiempo (léase liderazgo y organización), y ante un gobierno mediocre como el de Humala (que en su momento significó novedad), lo ya existente –con buen manejo político– puede tomar protagonismo. Tengamos en cuenta algo: en un sistema frágil, la habilidad política cobra protagonismo.

Alan Salinas
06 de enero del 2021

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