Aldo Llanos
Entre la homilía de Carlos Castillo y el sermón de Miguel Bardales
¿Rabia o complacencia? Para evitar la polarización: discernimiento
Desde que el cardenal y arzobispo de Lima, Carlos Castillo, dio su homilía en el Te Deum del 28 de julio, las redes sociales de muchos católicos se polarizaron al respecto. Por un lado, estuvieron los que expresaron con claridad su molestia porque consideraban que, dicha homilía, era un claro mensaje político en línea con la izquierda. Por el otro, estuvieron quienes alabaron esta, considerando que expresaba claramente el rol crítico que la Iglesia debía tener.
No obstante, curiosamente el tenor de las publicaciones en redes de estos mismos se invirtió, cuando el 30 de julio se llevó a cabo la ceremonia de acción de gracias de las iglesias evangélicas y se enunció el sermón del pastor Miguel Ángel Bardales. Pues bien, precisamente porque todos los laicos tenemos la libertad de sentir y pensar por cuenta propia considero que, a la luz de nuestra fe, lo mejor es el discernimiento para no ser obligados a pensar igual a lo que piensan unos u otros. Así lo piensen curas, religiosos(as) o pastores.
“En efecto, el discernimiento nos lleva a "orar" un texto en cuestión, tratando de encontrar en este qué sí podemos resaltar y tomar en cuenta y qué no. De este modo, evitamos actitudes polarizadoras (el "todo o nada" a priori), y optamos por una actitud intelectual más humilde. ¿Y qué hacer con los que replican nuestros discernimientos cáusticamente? Pues lo que nos enseñó un santo:
Nosotros, hijas e hijos míos, hemos de hacer lo mismo, porque nos empuja esa misma caridad de Cristo: caritas Christi urget nos. Con la luz siempre nueva de la caridad, con un generoso amor a Dios y al prójimo, renovaremos, a la vista del ejemplo que nos dio el Maestro, nuestras ansias de comprender, de disculpar, de no sentirnos enemigos de nadie.
Nuestra actitud −ante las almas− se resume así, en esa expresión del Apóstol, que es casi un grito: caritas mea cum omnibus vobis in Christo Iesu!: mi cariño para todos vosotros, en Cristo Jesús. Con la caridad, seréis sembradores de paz y de alegría en el mundo, amando y defendiendo la libertad personal de las almas, la libertad que Cristo respeta y nos ganó".
San Josemaría Escrivá. Carta nº 4. Cartas I.
Que así sea.
















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