Dante Bobadilla

El último show del antifujimorismo

En todas las campañas electorales existen donantes privados

El último show del antifujimorismo
Dante Bobadilla
20 de noviembre del 2019


Y como ya es costumbre, un día antes de que el TC vea el caso de Keiko Fujimori, un nuevo escandalete conmocionó las redes sociales y medios de prensa al servicio del Gobierno y los caviares antifujimoristas, con repercusiones en la masa que se alimenta de estos psicosociales. Una vez más del Ministerio Público salió una carta bajo su manga en el momento preciso, y tuvimos que soplarnos de nuevo el espectáculo de los “indignados” del progresismo que salieron a lloriquear porque el BCP aportó a la campaña de Fuerza Popular. Amenazaron con retirar sus ahorros y otros berrinches infantiles a los que ya nos tienen acostumbrados.

La campaña de los caviares contra Keiko supera todo los niveles. Pasará a los anales de la historia como la persecución más larga y perversa contra un grupo político, con ribetes que rozan el racismo nazi. Hasta ahora no han logrado probar absolutamente nada contra Keiko Fujimori. Todo lo que tienen es humo. Buscan convencernos de que todo cuanto rodea a Keiko es criminal. Acá la verdad ya no importa. A nadie le interesa decir la verdad. Los periodistas prefieren posar como indignados y proferir sospechas para ganarse al público, en vez de ejercer su profesión con dignidad y aclarar las cosas.

Nadie le explica a la gente algo tan simple como que en todas las campañas electorales existen donantes privados que tienen derecho a guardar reserva de sus nombres. Así es como se financian las campañas en cualquier país civilizado. No tiene absolutamente nada de malo. Al contrario, es un derecho que le asiste a cualquiera en una sociedad libre y democrática. En lugar de decir algo tan simple como esto, periodistas que no merecen este título, prefieren darle a su público la sospecha malintencionada, el comentario “indignado” y seguir alimentando la hoguera del odio anti Keiko. Será que son así de poco profesionales o es que tienen miedo de ser marcados como “naranjas”, el estigma que ha puesto de moda los caviares y su clan de progresistas al estilo KKK. 

Casi no hay periodista que se alce por encima de toda esa maquinaria caviar que quiere hacernos creer en el mito ridículo de la “organización criminal” con que se acusa a Fuerza Popular en su cacería de brujas. Nadie tiene el mínimo criterio para sospechar del preciso control de los tiempos con que los caviares van soltando las noticias contra Keiko, aunque solo se trate del viejo cuento del “testigo” obligado a declarar lo que otros quieren, pero sin aportar una sola prueba. Nadie sospecha de las filtraciones de la Fiscalía a los mismos medios de prensa. Cada entrega de los sectores caviares antifujimoristas en los canales de la concentración de medios son repetidos por los periodistas, sin dudar ni un poquito de la veracidad de ese montaje burdo.

Y hasta ahora no hay absolutamente nada concreto contra Keiko. Todo es humo, verso, show y psicosocial para seguir manipulando las mentes de los peruanos, con la complicidad de los que se compran el show y lo revenden con su pose de indignados. Una gran irresponsabilidad de quienes, como ya dije, han dejado hace tiempo de considerar a la verdad como un valor hace tiempo. Para ellos es mejor sumarse al cargamontón anti Keiko que pide la proscripción del fujimorismo, objetivo que los caviares persiguen obsesivamente como parte de su programa político. 

Se ha dicho miles de veces que los aportes de campaña no constituyen delito y no son lavado de activos por ningún lado. El pitufeo, los aportantes fantasmas y hasta las firmas falsas son vicios procesales y permanentes de casi todos los partidos políticos en todas las campañas. Pese a ello, los caviares han usado todo eso inventando una serie de cargos ridículos y maniobras sucias para mantener presa a Keiko, sacarla del escenario político y desmantelar a la principal fuerza política de oposición. Y lo ha hecho con la complicidad de un sector de la prensa y de funcionarios. Para eso anularon la Ley Mulder, para seguir controlando a la prensa. Para eso armaron la campaña contra Chávarry, en busca de mantener el control del Ministerio Público. Para eso dieron el golpe de Estado, para mantener el control del Tribunal Constitucional. Todo eso para que los procesos de los caviares antifujimoristas sigan su curso. Algún día tendrá que decirse todo esto en los libros de historia.

Dante Bobadilla
20 de noviembre del 2019

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