Alan Rodriguez

El covid no mata solo. No sigamos siendo adolescentes

Sobre la polémica campaña publicitaria del Ejecutivo

El covid no mata solo. No sigamos siendo adolescentes
Alan Rodriguez
31 de agosto del 2020


El Gobierno ha lanzado en estos días la campaña “El covid no mata solo, no seamos cómplices”, cuyos afiches y videos han generado diversas opiniones y reacciones. Según el presidente Martín Vizcarra, esta campaña busca generar impacto directo en aquella población “irresponsable”, que no respeta las restricciones establecidas. En otras palabras, aquellos que son los principales “culpables” de las muertes que puedan producirse en sus familias o amigos cercanos. La Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) ha señalado que se busca hacer reflexionar a la ciudadanía con mensajes duros, mostrando diversas situaciones como la visita a un familiar o un partido de fulbito entre amigos, con resultados trágicos. 

Algunos señalarán que es tardía esta campaña, pero es necesario generar conciencia en los ciudadanos. Tenemos una sociedad que se deja influenciar por la presión social, pero recién después de haber vivido en carne propia alguna mala experiencia. Muchos son egoístas, y es necesario hacer sentir por la emoción las consecuencias que pueden tener nuestra imprudencia e irresponsabilidad. Pero no solo es necesario que el ciudadano se dé cuenta de sus errores, sino también nuestras autoridades; empezando por el Ejecutivo y Legislativo, hasta llegar a las autoridades locales, que deben asumir sus responsabilidades y puedan realizar una mejor gestión para la lucha contra el covid-19.

La semana pasada afirmé que es necesario un plan nacional de valores, que sea trabajado por todos los actores sociales y políticos del país, con el apoyo de los medios de comunicación, podríamos tener mejores resultados. Todo comienza en casa, porque si los maestros realizan la concientización en las aulas, los padres son los que deben reforzar y practicar en casa estos valores. Lamentablemente somos una sociedad que se burla del otro, que le molesta el ascenso de algún amigo cercano, que no respeta el dolor ajeno.

Esta pandemia nos ha hecho mostrar nuestra verdadera personalidad como ciudadanos. No somos un país unido, se mantiene la discriminación en todo nivel, seguimos choleándonos unos a otros. Hay que reconocer que somos una sociedad de doble moral: cuando alguien hace algo malo, trato de destruirlo con mis comentarios; pero si es alguien cercano, me quedo callado. Mientras no asumamos nuestros errores y malos hábitos como ciudadanos, no vamos a poder cambiar para bien. Estamos en una situación muy preocupante, en la que se han juntado la pobreza, la ignorancia, la delincuencia y la corrupción. No hemos aprendido mucho en doscientos años de independencia como país.

Pero existe la esperanza, que nunca hemos perdido quienes buscamos salir adelante y superarnos, quienes cuidamos a nuestros familiares en todo momento. Puede que las palabras anteriores sean un poco duras, pero son necesarias para que podamos tomar conciencia de nuestros actos, dejar la mezquindad y pensar en colectivo, promoviendo valores y aportando al país de diversas maneras. Algún día superamos el título del libro del gran maestro Luis Alberto Sánchez: “Perú: retrato de un país adolescente”. Por ahora, seguimos siendo adolescentes.

Alan Rodriguez
31 de agosto del 2020

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