La minería es, junto con el turismo y las agroexportaciones, un...
Pocas actividades económicas han transformado tanto al Perú durante las últimas dos décadas como la agricultura moderna. Miles de empleos formales, nuevas oportunidades para las regiones, una creciente presencia en los mercados internacionales y una importante reducción de la pobreza rural son parte de un proceso que no ocurrió por casualidad. Detrás de este éxito existe una combinación de inversión privada, innovación tecnológica y una institucionalidad gremial que ha sabido defender los intereses del sector y promover una visión de largo plazo para el desarrollo agrario nacional.
En ese contexto, la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP) se ha consolidado como una de las organizaciones empresariales más relevantes del país. Su importancia trasciende la representación de productores y empresas. A lo largo de los años, AGAP se ha convertido en un espacio de articulación entre el sector privado, el Estado, la academia y los organismos internacionales, contribuyendo a la construcción de políticas públicas que han permitido convertir al Perú en una potencia agroexportadora.
La presentación de Agrofest 2026 constituye una nueva demostración de ese liderazgo. El evento, que se realizará del 1 al 3 de julio en Lima, reunirá a más de 200 expositores, desarrollará más de 40 conferencias técnicas especializadas y congregará a empresarios, investigadores, funcionarios públicos, estudiantes y productores de todo el país. Lejos de tratarse de una simple feria sectorial, AGROFEST se ha convertido en el principal punto de encuentro de la agricultura peruana y en una plataforma para debatir el futuro de una actividad estratégica para la economía nacional.
Parte importante de este posicionamiento institucional responde al trabajo desarrollado por Gabriel Amaro. Desde la presidencia de AGAP, Amaro se ha consolidado como una de las voces más influyentes y respetadas del sector productivo peruano. Su liderazgo ha permitido fortalecer la presencia del gremio en el debate público, impulsar propuestas orientadas a mejorar la competitividad y defender la necesidad de construir políticas agrarias que trasciendan los ciclos políticos.
La relevancia de ese liderazgo se aprecia especialmente en momentos de incertidumbre. El agro peruano enfrenta desafíos cada vez más complejos: el cambio climático, la escasez hídrica, la necesidad de incorporar nuevas tecnologías, la apertura de mercados internacionales y el fortalecimiento de la infraestructura logística. Ninguno de estos retos puede enfrentarse de manera aislada. Se requiere una visión estratégica, capacidad de coordinación y una institucionalidad sólida que represente al sector ante las autoridades nacionales.
Precisamente por ello resulta especialmente valiosa la iniciativa anunciada por AGAP para implementar, en alianza con Ambiand, un sistema permanente de monitoreo y seguimiento del fenómeno El Niño 2026-2027. Las advertencias realizadas por los especialistas indican que el próximo evento climático podría tener una intensidad considerable y generar impactos importantes sobre la producción agrícola nacional. Anticiparse a esos riesgos mediante información técnica y actualizada constituye una muestra de responsabilidad y compromiso con los productores.
La importancia de esta medida va mucho más allá de la prevención climática. Refleja una visión moderna de la agricultura, basada en la gestión de información, el uso de tecnología y la toma de decisiones sustentadas en evidencia. Son precisamente estos factores los que han permitido que el agro peruano se convierta en uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional.
También resulta destacable que Agrofest haya logrado convocar a representantes de distintos sectores del Estado, incluyendo a los ministerios del Ambiente y de la Producción, así como a Promperú. Esta capacidad de reunir actores diversos alrededor de una agenda común demuestra que el desarrollo agrícola no puede entenderse únicamente como una actividad económica. Se trata de una política de Estado que involucra competitividad, innovación, sostenibilidad ambiental, empleo y seguridad alimentaria.
El Perú necesita más espacios de diálogo y cooperación como los que promueve AGAP. En una coyuntura marcada por la fragmentación política y la incertidumbre económica, instituciones capaces de construir consensos y generar propuestas concretas adquieren un valor aún mayor. El crecimiento sostenido de la agroindustria peruana durante los últimos años demuestra que cuando existe una visión compartida entre sector público y privado, los resultados son evidentes.
Agrofest 2026 será una oportunidad para debatir el futuro del agro, pero también para reconocer el papel que organizaciones como AGAP han desempeñado en la transformación productiva del país. La agricultura peruana enfrenta grandes desafíos, pero también enormes oportunidades. Aprovecharlas requerirá mantener y fortalecer una institucionalidad gremial que ha demostrado capacidad de liderazgo, visión estratégica y compromiso con el desarrollo nacional. En esa tarea, AGAP y su presidente, Gabriel Amaro, seguirán siendo actores fundamentales.
















COMENTARIOS