Antero Flores-Araoz
Primero se escucha, después se decide
El “voto de investidura” al Gabinete ministerial
Luego de que el actual presidente de la República, José María Balcázar, asumiera el cargo después de la irregular expulsión del mismo de José Jerí Oré, el primero de ellos, para tranquilizar a la ciudadanía dada su posición ideológica de izquierda dura, hizo la finta de pretender nombrar a don Hernando de Soto como presidente del Consejo de Ministros. Una acción que no culminó, con lo que en la práctica usó la buena imagen del doctor De Soto, para luego descartarlo, como este mismo reconoce en las entrevistas que le han sido formuladas, inclusive en la del día de ayer en el diario Expreso.
Expulsado De Soto antes de ser nombrado y jurado el cargo, Balcázar nombró como presidenta del Consejo de Ministros a quien fuese seria y competente ministra de Economía, la señora Miralles, quien a tenor de lo dispuesto en el artículo 130 de la Constitución, debe concurrir al Congreso, dentro de los 30 días de haber asumido sus funciones, en compañía de su Gabinete Ministerial, “… para exponer y debatir la política general del gobierno y las primeras medidas que requiere su gestión. Plantea al efecto cuestión de confianza”.
Como ya lo hemos expuesto en otras oportunidades, si quien preside el Consejo de Ministros tiene que hacer su exposición ante el Congreso, los congresistas tienen la obligación correlativa de escucharlo y, recién después de ello y del respectivo debate, darle el voto de confianza o negárselo y, en este último caso el presidente de la República obligado a nombrar un nuevo Gabinete Ministerial.
Pese a lo expuesto clarísimamente en el párrafo precedente, algunos grupos políticos, por supuesto irresponsablemente, anuncian su negativa al voto de confianza al Gabinete, sin siquiera saber lo que van a exponer.
Que ciertos grupúsculos parlamentarios lo hiciesen no sería raro, pero que lo anuncien algunos de los grupos congresales que en otras oportunidades se han mostrado como serios, ello si llama la atención. Si los serios se ríen del mandato constitucional, ¿qué será de los que no lo son? Pobre país y no se dan cuenta siquiera, que quienes pudiésemos haber votado por la elección de algunos de ellos al nuevo Parlamento, de seguro ya no lo haremos al haberse unido a la mayoría irresponsable.
Recordemos que hay urgencia en tratar temas como los de seguridad para los comicios que se avecinan, el incremento de la criminalidad, las extorsiones, la rehabilitación de lo afectado por las inundaciones, el regreso del Fenómeno del Niño con sus inclemencias y los mayores egresos presupuestales que todo ello demandará y que es importantísimo resolver oportunamente y sin más dilación, qué es lo que podría postergar buscar un nuevo Consejo de Ministros.
Es una pena, pero actitudes como las relatadas, se andan volviendo recurrentes, lo que demuestra que muchas veces llevamos al Parlamento a personas que no tienen ni idea de sus responsabilidades y obligaciones, por lo que los electores no deben actuar para el futuro con la misma irresponsabilidad como antes lo hicieron al elegir a los que no debieron.
La ignorancia supina es tal, que, a la sesión parlamentaria para escuchar la exposición del Gabinete Ministerial, la sindican como la sesión para dar el “voto de investidura”, cuando ello es exclusivo de los sistemas parlamentaristas y no presidencialistas como es en nuestra patria. ¡Pobre Perú! Con esta clase de parlamentarios, aunque por supuesto hay excepciones.
















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