Arturo Valverde
Pascua espacial
¿Sabemos quiénes somos? ¿Somos lo mismo?
Este Domingo de Pascua (o de Resurrección), un grupo de habitantes de nuestro planeta Tierra ha admirado la creación desde el espacio, que acaso sea el mejor balcón para apreciarla. Víctor Glover, astronauta y miembro de la misión del Artemis II, lo dijo con profunda emoción: “crean en Dios o no, esta es una oportunidad para recordar dónde estamos, quiénes somos, y que somos la misma cosa”. Y la pregunta flota en el espacio: ¿Sabemos quiénes somos? ¿Somos lo mismo?
Habitamos el mismo planeta hace una buena cantidad de miles de años. Somos capaces de crear vida y también de destruirla de la manera más abominable, pero seguimos siendo —salvo una porción que se percibe como perros o gatos— una misma especie que ahora ha regresado al espacio y se alista para viajar alrededor de la Luna (como en las novelas del alucinante Julio Verne), y en una próxima misión volveremos para poner un pie en la superficie lunar. Algunos dirán que jamás estuvimos allí, que todo fue un excelente montaje cinematográfico, pero dudar también es humano.
A pesar de ello, este viaje espacial nos devuelve la oportunidad de recordar que antes hubo otros que contemplaron con el mismo asombro a la Luna. Y hoy, siglo XXI, asistimos a este acontecimiento como si fuera una espectacular serie de ciencia ficción que se desarrolla más allá de las fronteras terrestres. Glover, el astronauta, ha acertado en un punto esencial, pues, crean o no en Dios, este planeta es nuestra casa. Y yo no conozco otro propósito superior para la existencia, que contribuir al desarrollo de nuestra propia especie.
Cuidemos nuestra casa, cuidemos a los creadores, cuidemos la vida. Y quizás un día, no muy lejano (espero), veremos con esa misma emoción a la creación desde el espacio y reconoceremos cuán especiales somos.
















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