Arturo Valverde
La oscuridad en Cuba
Dictadura y crisis energética
Mientras escribo este artículo, más de diez millones de cubanos permanecen en la más completa oscuridad, debido al colapso del sistema energético de la isla, que ha paralizado el transporte y las comunicaciones.
Pero esta oscuridad no es reciente. Permítame la metáfora: Cuba lleva décadas sumida en una densa penumbra política y económica. La crisis actual —agravada por el fin del suministro del petróleo venezolano y el deterioro de su infraestructura— resulta una prueba clara.
Hace algún tiempo conocí a la esposa de un exdiplomático peruano que vivió en Cuba durante el régimen del dictador Fidel Castro. Con admirable memoria, relató los estrictos controles de vigilancia: el teléfono intervenido de su casa, el uso de la televisión como instrumento para la difusión de la propaganda del Estado. Nada deseaba más que abandonar la isla.
Recordó, en particular, una reunión con Fidel Castro. Le sorprendió que el dictador cubano conociera detalles domésticos como el contenido de su refrigeradora o las noticias de sus hermanos en Perú, con quienes hablaba por teléfono. La experiencia le enseñó que si quería hablar sin temor con otra persona debía salir al jardín.
La región latinoamericana no es ajena a esta oscuridad. El Perú logró que la sombra chavista retrocediera en 2006. La tragedia del pueblo cubano debe servirnos como advertencia sobre estos nefastos modelos enemigos de la libertad.
Esta oscuridad no es impenetrable. Se combate con la luz de la educación. Que esa oscuridad no se extienda sobre nosotros.
















COMENTARIOS