Eduardo Chocano
Gobernar con menos del 25% de votación
Ganar ya no equivale a representar mayorías sólidas
La primera vuelta de las Elecciones Generales 2026 dejaron una fotografía clara del sistema político peruano. El voto se encuentra profundamente fragmentado y ninguna de las principales fuerzas políticas logra concentrar un respaldo ciudadano mayoritario. El problema no es menor. Quien llegue al poder lo hará conforme a las reglas democráticas, pero con un respaldo social reducido.
Según la información disponible, en las votaciones para la fórmula presidencial, el Senado (tanto a nivel nacional como en Lima Metropolitana), la Cámara de Diputados y el Parlamento Andino las organizaciones políticas ubicadas en primer lugar no superan el 25% de los votos válidos. Esto evidencia que los futuros gobernantes y representantes provienen aparecen dentro de un voto disperso.
A simple vista, la existencia de diversas opciones aparenta una muestra saludable de pluralismo. No obstante, cuando esa multiplicidad impide construir mayorías mínimamente estables, el sistema empieza a mostrar sus límites. La representación se vuelve más débil, la negociación, compleja y la gobernabilidad, frágil.
La legitimidad de origen seguirá existiendo, porque las autoridades serán elegidas mediante un proceso electoral válido. Sin embargo, esa legitimidad nacerá estrecha. Gobernar con un respaldo inicial menor del 25% significa iniciar un mandato sin un respaldo ciudadano amplio y con la necesidad permanente de construir acuerdos políticos.
El reto posterior a las elecciones será gobernar. Aprobar reformas, sostener una agenda pública y evitar bloqueos institucionales exigirá diálogo, capacidad de negociación y responsabilidad democrática. En un Congreso fragmentado y con fuerzas políticas débiles, los acuerdos dejarán de ser una opción para convertirse en una condición de supervivencia institucional.
El Perú cuenta con una democracia donde ganar ya no equivale a representar mayorías sólidas. Ese será el verdadero desafío de los futuros gobernantes. Tendrán legalidad para ejercer el poder, pero deberán construir legitimidad día a día.
(El presente texto se basa en un ensayo académico elaborado por el autor y presentado para la próxima edición de la Revista Peruana de Filosofía Aplicada).
















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